jueves, 5 de julio de 2012

El Jaguar de Colombia revive la lucha libre en el país


El Santo (izq. f1), fue amigo del Jaguar de Colombia. El Jaguar, con su hijo en el cuadrilátero (f2). El Jaguar, junto a luchadores de la Arena Bogotá (f3). El Jaguar con su máscara. Hoy, ya no lucha

En Medellín, Cali y Bogotá, actuarán figuras de la lucha libre de talla internacional.
Con más de 60 años de edad y arrastrando una lesión crónica, el Jaguar de Colombia, leyenda viva de la lucha libre en el país, tuvo que disputar su último combate lejos de su público, en el lejano estado de Arkansas (Estados Unidos), en una fría noche de marzo del 2007.
Al saltar al cuadrilátero, ignoraba que esa sería su despedida. Pero el intenso dolor que le habían dejado 15 pequeñas fracturas en su pie izquierdo, dos años atrás, y la presión de su rival, el puertorriqueño José Estrada, terminaron doblegando su indomable voluntad.
Aunque conservó el invicto de su carrera de más de 48 años, entendió que debía consultar al médico para saber si seguía inyectándose medicamentos contra el dolor antes de cada pelea. "O deja de luchar o le cortamos la patica", fue el crudo diagnóstico que puso fin a los días de luchador del Jaguar. De paso, lo empujó a convertirse en empresario, faceta en la que ahora, cinco años después, aspira a revivir la lucha libre en el país.
El Jaguar, junto con otros inversionistas y con el apoyo de la Federación Latinoamericana de Lucha (LWF), está organizando para septiembre próximo una temporada en varias ciudades colombianas, en la que se disputarán seis campeonatos mundiales y uno continental.
Según el Capitán América, otro de sus compañeros de aventura, se busca subir el nivel de esta práctica, que se ha reducido a encuentros de poca monta. El de septiembre será un torneo de unificación de grandes ligas, que contará con 28 luchadores, 26 de ellos internacionales.
Pasión de multitudes
Enfundado en su máscara roja, Capitán América recuerda la época dorada de la lucha libre, a mediados del siglo pasado, cuando hombres, mujeres y niños abarrotaban los coliseos para ver las peleas 'de máscara contra cabellera'. Eran los tiempos de figuras como Huracán Ramírez, el Tigre Colombiano, el Brujo de México y el Médico Asesino.
El propio Capitán rememora cuando, siendo apenas un niño, en la década del 50, se aficionó a la lectura de las revistas de El Santo y Blue Demon, ídolos mexicanos que llegaban a las manos de sus ávidos coleccionistas en historias fotográficas de color sepia o en álbumes de colección que regalaban una máscara de luchador por completarlos.
Un camino similar recorrió el Jaguar, quien desde los 9 años leía cómics de El Santo, "el paladín de la justicia", y un buen día resolvió tomar un brillante traje de fiesta de su abuela y cortarlo con tijeras para hacerse su primera máscara. Con ella, comenzó a luchar en el parque del barrio Ricaurte, de Bogotá, en 1957.
Luego, practicó la lucha aficionada durante casi un año, hasta que le salió su primer contrato profesional en Venezuela y tuvo que firmarlo su papá, porque el Jaguar era apenas un 'cachorro' menor de edad.
Su memoria lo lleva a la ocasión en que, en Caracas, tuvo un accidente terrible que casi le cuesta la carrera y la vida: al lanzarse en una patada voladora fallida, pasó por encima de su rival y terminó en una voltereta, con la cabeza clavada en el vientre. "Duré dos meses inconsciente y cuando desperté estaba en una clínica -recuerda el Jaguar-. Luego de una recuperación de cuatro meses, el médico me dijo 'olvídese de la lucha'... Al mes, ya tenía un contrato para Centroamérica".
En 1961, el Jaguar avistó la cima al debutar en el Madison Square Garden, de Nueva York: "La prensa me catalogó como el luchador más joven del mundo". Durante las siguientes cinco décadas, recorrió 84 países con su máscara de manchas felinas y una capa que le hacía juego.
En su archivo personal, atesora tres títulos de campeón mundial de lucha en la categoría de peso pesado ligero, entre 95 y 100 kilos. Uno lo ganó en Colonia (Alemania), otro en Bélgica y el último, en 1991, de nuevo en el Madison Square Garden.
Y en su historia clínica, acumula muchos golpes: "Tengo un pómulo de titanio, tres costillas con platinos y una espinilla con platino también. La lucha libre me pasó la factura con intereses y todo. Cuando hace mucho frío, siento como un corrientazo en el cuerpo...".
Que la lucha vuelva libre
El Jaguar de Colombia regresó hace unos años al país ante la promesa presidencial de una pensión. "Me pusieron a hablar con ministros, traje la documentación permanente sobre los campeonatos mundiales y luego, por Coldeportes, se derogó una ley que decía que todo deportista que traiga un título mundial será reconocido con una pensión del Gobierno".
El luchador vive de sus negocios y su prestigio, así que es bastante lo que le ayudaría. Con ellos, convenció a diferentes asociaciones como la WWF (Federación Mundial de Lucha), la LWF (la federación latinoamericana) y las de otros continentes, para dar que le dieran su aval a la nueva temporada en Colombia.
El 15 de septiembre, en Medellín, en la plaza de toros La Macarena; el 22 de septiembre, en Cali (Cañaveralejo), y el 29 de septiembre, en el coliseo cubierto El Campín, actuarán figuras de Estados Unidos, México, Japón, las Antillas, África y Europa.
"Habrá pantallas gigantes, efectos especiales, pirotecnia y modelos acompañando a 28 superestrellas de las más importantes federaciones", promete el Jaguar, con la misma voz serena y profunda con la que personificó hace 40 años, como doble, para la pantalla grande, al luchador más famoso de la historia: El Santo.
"Nos conocimos en Guatemala y nos hicimos amigos. Justamente, una vez que El Santo vino a filmar en Colombia, en 1968, me pidió que fuera su doble. Él no necesitaba un doble, pero me hizo contratar para que me ganara unos pesos. Luego, lo llamaron de México para decirle que su esposa estaba enferma, y tuve que reemplazarlo del todo". El Jaguar filmó cinco películas haciendo de El Santo y luego, protagonizó sus propios filmes, con títulos sugestivos como Karla y los jaguares. En su sitio web (www.eljaguardecolombia.com) es posible ver sus poses felinas y la excéntrica apariencia de sus rivales.
Imágenes que volverán a los escenarios colombianos dentro de dos meses, cuando, en persona, anuncie que la lucha libre ha vuelto.

Cortesía de: www.eltiempo.com JULIO CÉSAR GUZMÁN Editor Cultura y Entretenimiento


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