sábado, 18 de agosto de 2012

Luchadores estrellas del ring y del cine

Cuando se habla del cine de luchadores los nombres que siempre se vienen a la mente son el de El Santo, Blue Demon, Huracán Ramírez, y hasta el de Mil Máscaras.
Sin embargo, hay tres gladiadores que además de ser pieza clave para loa realización de este género fílmico fueron protagonistas en la historia de la lucha libre.
El primero fue Wolf Ruvinskis, quien nació en Letonia en 1921, debido a los conflictos bélicos en su país emigró a Argentina y tras varios años como luchador amateur llegó a México, debutó en la Arena Coliseo, el 28 de junio de 1946, en la cual enfrentó a Bobby Bonales, le ganó y se quedó a radicar en México.
Su fama en la lucha libre fue tal que se convirtió en superestrella, formó con el Cavernario Galindo la pareja infernal, enfrentándose a leyendas tales como El Santo, Gory Guerrero, Tarzán López, Enrique Llanes, Blue Demon, Black Shadow y El Médico Asesino.
En cine llamó la atención de los productores por sus rasgos europeos y su impactante anatomía y de inmediato se ganó un lugar entre los actores de reparto más populares. Su primera intervención en cine mexicano fue en la cinta “No me defiendas, compadre” (1949), un trabajo que marcó la relación profesional y amistosa entre el protagonista Germán Valdés “Tin Tan” y Ruvinskis.
A la par de sus intervenciones al lado del famoso pachuco, tuvo participaciones por demás afortunadas en cintas como “La oveja negra” (1949) con Pedro Infante, “El señor doctor” (1953) con Cantinflas, “La estrella vacía” (1957) con María Félix, entre otros.
Mención aparte merecen sus excelentes caracterizaciones en películas como “La bestia magnifica” (1953), junto a Miroslava y Crox Alvarado, cinta que inauguraría el género de luchadores.
Se le considera uno de los villanos por excelencia del cine de oro mexicano, junto a nombres como Carlos López Moctezuma, Víctor Parra y Rodolfo Acosta.
En 1995 tomó posesión como presidente de la Comisión de Lucha Libre del Distrito Federal, y se comprometió a buscar que este deporte volviera a tener el impacto y la seriedad de otras épocas.
DE LOBO A HIENA
El segundo de ellos fue Guillermo Hernández, mejor conocido como “El Lobo Negro”. El gladiador nació en 1917 y fue uno de los personajes que inauguraron la Arena Coliseo.
Era un hombre violento en el encordado y la forma de burlarse de sus rivales durante la batalla hizo que la gente le cambiara el mote del Lobo Negro por el de La hiena.
Esto lo llevó a ser tomado en cuenta para el cine de luchadores y desde 1952 participa en cintas como Huracán Ramírez, El Enmascarado de Plata y El Ángel del Silencio, después un sinnúmero de corte ranchero y urbano con diferentes estrellas de la época de oro del Cine Mexicano, hasta su muerte que ocurrió en 1990.
¿FRANKESTEIN?
El tercero es Nathanael Evaristo León Moreno, que tal vez ese nombre no le dice nada a la gente del deporte de los costalazos, pero si se aclara que ese hombre es mejor conocido como Frankestein, quien fue una figura antagonista del cine nacional, principalmente en filmes del Santo, y un temerario del ring, varios lo van a recordar.
Frankestein, cuya cabeza a rapa y rostro villanezco fueron inconfundibles e inolvidables, se hizo acreedor al odio del publico, sin embargo, fuera del ring y las pantallas, Nathanael se caracterizo por su sencillez y amabilidad.
Como luchador fue uno de muchos. Ganó fama en los 50 al luchar por el EMLL, pero nunca logró cosechar muchas victorias. Pero su presencia siniestra le valió aparecer en una gran cantidad de roles cinematográficos. Es así como tres gladiadores no sólo derrocharon talento en el ring, sino también en la pantalla grande.

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