lunes, 6 de agosto de 2012

México y el cine de luchadores


En 1952 se realiza La Bestia Magnífica de Chano Urueta, la primer película del cine de luchadores, ese mismo año se realizan otra tres películas, El Luchador Fenómeno de Fernando Cortés, Huracán Ramírez de Joselito Rodríguez y El Enmascarado de Plata de René Cardona, dando apertura a lo que se convertiría años después en cine de culto mexicano, y más que eso, cultura, distintivo e identidad.
Por aquella época la lucha libre mexicana gozaba de gran popularidad – actualmente la conserva sin embargo la atención también se dirige a eventos similares que se dan en otros países , por ejemplo la popularidad que hoy día la lucha de Estados Unidos de América tiene en México debido al alcance de los medios de información como la televisión e Internet, y la publicidad que diversas empresas realizan al elaborar productos con  la imagen de los luchadores dirigidos a todo público – la lucha libre mexicana, los rudos contra los técnicos, lo golpes, la sangre, lo teatral, el espectáculo, los gritos, las caídas, el conteo, los halagos, los insultos, la convivencia, las máscaras, las cabelleras, el folclore mexicano representado en el cine que no sólo hablaba de las peleas en el cuadrilátero, también mostraba al público otra vida de los luchadores, su andar por la calle, familias, dramas amorosos, su lado amistoso y peleas fuera del ring, tal como en el año 1954 La Sombra Vengadora de Rafael Beledón lo muestra al aportar elementos para lo que se convertirá en un género de cine propio de México. Ahora se muestran villanos poderosos como antagonistas y el papel de héroe corresponde al luchador.
Una año clave para llevar este cine a lo más alto es 1958, aparece La Última Lucha de Julián Soler y también hace su debut uno de los personajes más representativos de la cultura mexicana, el más popular de los luchadores, el mito y toda una leyenda… así es, el Santo. Si bien en 1952 El Santo ya era un personaje popular en el mundo de la lucha, en la Arena México y en lo fantástico de las historietas (El Santo junto con Kalimán son todavía los más representativos héroes dentro de comics mexicanos), la película El Enmascarado de Plata fue protagonizada por el Médico Asesino, otro famoso de la lucha libre de la época, y es hasta 1958 en Santo contra el cerebro del mal y Santo contra los hombres infernales ambas de Joselito Rodríguez y filmadas en Cuba, cuando la leyenda comienza a cobrar vida. A pesar del bajo presupuesto las historias marcan la pauta para lo que se realizará en años posteriores, para presentar al héroe enmascarado y dotar de gran significación esa máscara que casi todos conocemos. Sale Santo contra los zombies, Santo contra el rey del crimen, Santo en el hotel de la muerte, Santo contra el cerebro diabólico, y otro año clave, 1962, El Santo alcanza la cima con la afamada Santo contra las mujeres vampiro de Alfonso Corona Blake, surge una nueva imagen, un nuevo estilo, los gadgets se hacen presentes, los autos deportivos, lo futurista, estilo que no abandonará hasta la aparición de las películas a color, donde el luchador-detective deja su vestimenta clásica y ahora también utiliza trajes y se expande internacionalmente. Citar todas las películas del Santo sería muy extenso, por lo que es necesario dar un salto a 1968 para continuar con un acontecimiento que impulsó la expansión del cine de luchadores (y la leyenda del Santo) en otros países, se trata de Santo en el Tesoro de Drácula. Sus películas siempre incluyeron mujeres bellas, y esta no fue la excepción, pero el toque extra fueron las versiones alternativas para el público de otros países, en ellas se incluían desnudos censurados en países conservadores, por ejemplo, México. Tal fue la fama y expansión de las películas del Santo que en 1972 se rodará en España otros de sus filmes más emblemáticos, Santo contra el Doctor Muerte.
No sólo Santo aparecía en el cine de luchadores, en 1964 también apareció otro icono de la lucha mexicana, Blue Demon en El Demonio Azul y Blue Demon contra el poder satánico, alcanzando una aceptación increíble al grado de combatir en 1969 contra el enmascarado de plata en la película Santo vs Blue Demon en la Atlántida. Mil Máscaras, Tinieblas, el Rayo de Jalisco y diversos luchadores se unirán a las apariciones en la pantalla, en un cine de luchadores que poco a poco se fue desgastando hasta opacarse a inicios de los ochentas. Aunque en años posteriores ha habido apariciones de luchadores en películas, la magia y el encanto se perdió. La ciencia ficción ya no fue lo mismo,  el héroe enmascarado no luce fantástico y a la vez humano al enfrentarse a poderosos villanos, seres de otros planetas, muertos, fantasmas y demás fuerzas del mal. La lucha libre sigue siendo querida por el público mexicano y siguen surgiendo luchadores admirados por la gente pero ya no el cine de luchadores. Gracias a este agotamiento y poca demanda ante películas de luchadores, el género obtuvo un merecido descanso y logró pasar de ese movimiento acelerado entre estrenos y más estrenos de películas con tramas similares, al movimiento lento de esporádicas apariciones de enmascarados en el cine y la repetición en la televisión de las películas más acogidas por el público, movimiento que continúa hasta nuestros días donde podemos notar que durante esos años muchas de esas películas se han convertido en más que un género de culto, en imágenes sólidas del cine mexicano, personajes que hablan al mundo de nuestra cultura, imágenes que nos marcan y en las cuáles depositamos saberes y sentimientos propios de México.
No hace falta saber de lucha libre, ser aficionado o al menos verla ocasionalmente para reconocer al Santo y a Blue Demon, los vemos en camisetas, tazas, mochilas, paredes, tatuajes e infinidad de lugares y con eso basta para saber que esas imágenes enmascaradas son parte de la cultura e identidad en México, imágenes portadas no sólo por adultos, también por jóvenes y nuevas generaciones que identifican algo del México actual en ese pasado que no vivieron y les ha sido heredado. Así como sabemos lo inseparable que es el futbol, el mariachi, la virgen de Guadalupe, el tequila y los tacos en la cultura mexicana (y cada uno tiene su historia y eventos determinantes para convertirse en lo que ahora son), también sabemos que son inseparables a la cultura mexicana la lucha libre, las máscaras y la imagen del luchador, cuya importancia se la deben en gran medida al cine, ya que sin él hoy serían algo totalmente distinto.
Cortesía de: www.coffeeandsaturday.com y Victor

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