jueves, 20 de septiembre de 2012

Gran experiencia visitar la casa de los Padres de San Diego






Primera caída:
El beisbol

En el frontón de nuestra casa no sólo jugábamos ese deporte; era también el espacio ideal para otros juegos, como tenis, frontenis y coladeritas; una especie de futbol rápido que jugaba con mi papá. Con mis hermanas y amigos jugaba beisbol: cada esquina del rectángulo eran las bases, y yo tenía mi bate y un par de manoplas.
En cierta ocasión vi a mi padre con una de mis manoplas en su mano, lanzando una bola de beisbol y cachándola con facilidad. Le pregunté para qué hacía eso y me explicó que tenía un compromiso en el juego entre los Diablos Rojos y los Tigres, en donde iba a tomar la posición de pitcher. Me quedé sorprendido, creyendo que jugaría con ellos, pero no era así; él iba a jugar en el ‘equipo de los cómicos’, quienes se enfrentaban al ‘equipo de los periodistas’, y quería llegar bien preparado a su encuentro; así que comprendí que estaba entrenando y lo apoyé, lanzándole la bola. Ese 1 de mayo de 1970 fue la primera vez que tuve la oportunidad de entrar a unos vestidores, y eran ni más ni menos que los del equipo de beisbol de los Diablos Rojos del México; y también pude pisar el impresionante diamante del desaparecido Parque del Seguro Social (hoy Plaza Delta).
Algunos años después, regresé a este recinto, tomando el lugar de pitcher de El Santo y, al igual que él, disfrutaba de este bello deporte y de aquellos encuentros, año tras año, los días 1 de mayo, entre comediantes y periodistas.
Segunda caída:
La visita al Petco Park

El pasado domingo 16 de septiembre tuve la enorme oportunidad de visitar, en compañía de Blue Demon Jr., la casa de los Padres de San Diego, un bellísimo estadio para 42 mil personas que se inauguró en 2004 que es considerado el estadio más cómodo para los aficionados, quienes lo conocen también como el ‘edén del beisbol’.
Petco es una compañía de mascotas que ganó una subasta y adquirió los derechos, al  pagar 52 millones de dólares por 22 años, y esa es la razón por la que el estadio lleva hoy su nombre.
A nuestra llegada fuimos recibidos amablemente por un gran anfitrión y leyenda de la crónica deportiva, nuestro amigo Eduardo Ortega, quien durante 26 años ha acompañado a los Padres en todos y cada uno de sus encuentros, y lleva 32 años de comunicador. Mientras caminábamos por las enormes instalaciones del estadio, Eduardo me proporcionó la información más importante acerca de la historia de este equipo, y que hoy comparto con ustedes, queridos lectores de RÉCORD.
El Club de Beisbol Padres de San Diego es una franquicia de la División Oeste de la Liga Nacional, fundada en 1969, y equipo que ha ganado dos Campeonatos de Liga Nacional y ha jugado dos Series Mundiales, en 1984, contra Detroit, y en 1998, ante Yankees, sin ganar todavía un Clásico de Otoño. Llegamos hasta los vestidores o Casa Club, lugar donde se respira un ambiente de compañerismo y camaradería; saludamos a algunos jugadores, entre ellos al mexicano originario de Mexicali Román Solís, y más tarde nos encontramos con una leyenda viviente, ‘el Campeón’, conocido así por el público latino por sus ocho coronas de bateo en Liga Nacional y quien fuera pelotero de los Padres durante 20 años, como jardinero derecho, con su número 19 en el uniforme: Tony Gwynn, también conocido como ‘Mr. Padre’, tiene su estatua y fue inmortalizado en el recinto de Cooperstown, Nueva York, en 2007, como uno de los mejores de todos los tiempos. Hoy se recupera de un cáncer en la glándula pituitaria que lo afectó por segunda vez.
Tercera caída:
Homenaje a las Fuerzas Armadas

San Diego es una de las ciudades de EU con la mayor comunidad militar de todo el país, y los Padres de San Diego es el único equipo que todos los domingos que juega en casa, rinde tributo a los militares y a sus ramificaciones: Marines, Army, Navy, Air Force y Coastguards; por ello, el uniforme que utilizan ese día es un ‘jersey camuflaje’, autorizado y diseñado por los Marines y que los jugadores portan con orgullo y sentido patriótico. Desde 1969, en 44 años de historia, los Padres han tenido cinco directivas. Los nuevos propietarios están encabezados por las familias O’Malley y Seidler, ex dueños de los Dodgers, que por 50 años pagaron 800 millones de dólares por la franquicia. Tienen ocho socios inversionistas y es un orgullo que un mexicano sea uno de ellos, como es el caso de mi estimado amigo, don Alfredo Harp Helú, quien es el primer mexicano que se convierte en directivo de la mejor liga de beisbol y, además, es dueño de los Diablos Rojos del México y Guerreros de Oaxaca.
Ésta debe ser una enorme oportunidad para muchos jóvenes mexicanos con talento, que por ahora están en estos equipos nacionales y que seguramente contarán con el apoyo incondicional de don Alfredo para probar suerte en las Grandes Ligas y demostrar que en México existe muchos peloteros con talento. Lo más destacado de esto y este apoyo, es que está dirigido al deporte, gremio tan olvidado por las autoridades de nuestro país; creo que es momento de apostarle e invertirle muchos millones a nuestros deportistas. ¡Amo el beisbol y tengo un gran interés por ayudar a nuestra comunidad, participando en actividades filantrópicas!: Alfredo Harp Helú.
Nos leemos la próxima semana, para que hablemos sin máscaras.

 By El hijo del Santo

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