jueves, 13 de septiembre de 2012

Santo, El Enmascarado de Plata, vs José Guadalupe Cruz

Primera caída:
El Santo y José G. Cruz

El pasado 3 de septiembre se cumplieron 60 años del surgimiento de la historieta del Santo, El Enmascarado de Plata, publicada por primera vez el miércoles 3 de septiembre de 1952, por Ediciones José G. Cruz. De este tema ya les he hablado en esta columna, pero muchas personas me preguntan por qué surgió después un Santo con una ‘S’ en la frente; les platico:
Esta historieta tuvo un enorme éxito desde sus inicios y durante los más de 20 años
que estuvo a la venta, hasta que surgió un lamentable mal entendido entre los dos socios
que dieron vida a esta publicación. El Santo, nuestro máximo ídolo de la lucha libre mexicana, quien en la década de los años 50 gozaba de una tremenda popularidad gracias a su arrolladora personalidad, estilo rudo y, sobre todo, que era uno de los pocos luchadores enmascarados que conservaba su identidad como un verdadero secreto, muchos más ya habían sido desenmascarados y él seguía siendo un misterio; por otro lado, José G. Cruz, un empresario exitoso, dibujante y escritor de diversas historietas publicadas por Ediciones José G. Cruz, cuyo dueño era este creativo monero, que introdujo la técnica del fotomontaje en la historieta mexicana (según la información que me proporcionó mi estimado amigo Bruno Bernasconi Castell).
Con esta fórmula de combinar sus dibujos con las fotografías de El Santo, lograba llevarlo a cualquier lugar del mundo y del universo, así como enfrentarlo a todo tipo de
enemigos, algo que le funcionó extraordinariamente en cada una de sus historias. José G.
Cruz publicaba otras historietas como ‘Juan Sin Miedo’, ‘El Valiente’, ‘El Plebeyo’, ‘Adelita y las Guerrillas’, ‘Carta Brava’ y otras tomadas del cine y la televisión, como ‘La Tigresa’ (Irma Serrano) y ‘La India María’ (María Elena Velasco), cuyas publicaciones surgieron muchos años después.
Segunda caída:
Su amistad


El visionario luchador de origen español Fernando Oses fue el encargado de convencer a El Santo a incursionar en el cine en 1958, pero antes, el director de cine de origen cubano don René Cardona y el propio José G. Cruz, quien trabajaba eventualmente como actor, lo habían intentado en el año del 52 invitando a El Santo a filmar la cinta ‘El enmascarado de Plata’, personaje creado por don René e inspirado, obviamente, en la máscara plateada de El Santo. Mi padre se rehusó a la oferta de Cardona, bajo el argumento de no ser actor de cine y además se aproximaba para él un difícil compromiso contra Black Shadow en una lucha de máscaras.
Ante la negativa del popular Santo, el protagonista de esta película fue El Médico Asesino. Sin embargo, don René sugirió a José Guadalupe Cruz invitar a mi padre para que caracterizara al Enmascarado de Plata dentro de la historieta, en donde lo único que tenía que hacer era posar con su indumentaria luchística ante la cámara fotográfica de Cruz, quien se encargaría, junto con un gran equipo de artistas, de escribir y dibujar con su lápiz los escenarios y otros personajes, independientemente de recibir el ciento por ciento de los derechos del nombre de El Enmascarado de Plata y 50 por ciento de la historieta.
Mi padre lo consultó con sus asesores y fue entonces que su entrañable cuñado Carlos
Villanueva lo convenció para que aceptara la oferta. Fue de esta manera como esa sociedad y relación de trabajo con los años se convirtió en una sincera amistad.
Tercera caída:
El rompimiento


En el año de 1972, mi padre apareció en una nueva faceta y tuvo su propio programa de television ‘Viernes del Santo’, producido por la empresa Televisa con un enorme éxito. Al ver la gran popularidad de mi padre, Editorial Televisa le sugirió lanzar al mercado una historieta a color con caricaturas que no tuvieran nada que ver con la historieta de José Cruz.
Mi padre se entusiasmó con el nuevo proyecto y se lo platicó a su socio y amigo, pero la
respuesta de Cruz fue negativa y reaccionó violentamente contra mi padre, quien lo intentó calmar diciéndole que era tan sólo una propuesta. José G. Cruz se alejó de El Santo, pero continuaba publicándose la historieta y tiempo después en la contraportada de la historieta venía un escrito diciendo que dicha publicación no tenía que ver nada con el señor Rodolfo Guzmán Huerta, lo cual desconcertó a mi padre, quien intentó comunicarse con él sin obtener respuesta.
El colmo fue cuando apareció en la portada de la historieta de El Santo, un  fisicoculturista suplantando a mi padre, con su máscara y una ‘S’ en la frente; sólo usaba botas y calzoncillo y con un cinturón portando un cuchillo al estilo Tarzán. No conforme con ello, José Cruz obtuvo una fotografía de mi padre y utilizando su perfecta técnica del fotomontaje, dibujó sobre su rostro innumerables arrugas avejentándolo exageradamente, le quitó cabello y entregó esta fotografía a revistas amarillistas que publicaron también su verdadero nombre, hecho que decepcionó profundamente a mi papá, no teniendo otro remedio que demandar a su ex socio y amigo por 19 millones de pesos, así como al fisicoculturista Héctor Pliego, por suplantación de personaje.
Hay que aclarar que José G. Cruz no inventó a El Santo y que El Enmascarado de Plata
fue inspirado en el personaje de El Santo y creado por René Cardona; ni Héctor Pliego ni
Jesús Gómez alguna vez fueron ni el segundo ni el tercer Santo, fueron simples suplantadores utilizados por José G. Cruz.
Recuerda que tu mejor amigo puede llegar a ser tu peor enemigo, así que ¡cuidado! Aprovecho para desearles unas felices fiestas patrias.
Nos leemos la próxima semana para que hablemos sin máscaras.

By El hijo del Santo

Desde aquí deseo expresarle a mi amigo El hijo del Santo, mi agradecimiento por mencionarme en su columna y por confiar en mi trabajo, muchísimas gracias mi entrañable amigo.

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