domingo, 30 de septiembre de 2012

Santo en El Barón Brákola 1963

Un siniestro vampiro, el barón Brákola, regresa del sepulcro para vengarse por la destrucción de su amada Rebeca. Su objetivo es liquidar al cuidador de una arena de catch, Don Luis, y vampirizar a su hija, Silvia, que es la última descendiente de Rebeca. Pero ahí estará el luchador Santo para impedirlo...
Los luchadores enmascarados mexicanos son casi tan antiguos como los frijoles. Hubo una época en la que, como los feriantes, iban de pueblo en pueblo haciendo bolos y exhibiendo su fingida mala leche como apellido excepcional de sus increíbles apodos: el Médico Asesino, Lalo el Exótico, Cavernario Galindo, Gardenia Davis, Murciélago Velázquez o el Charro Aguayo. El éxito de sus giras fue digno precedente de los aclamados conciertos de Luis Miguel: verdadero espectáculo en sí mismo -Murciélago Velázquez hacía honor a su nombre lanzando vampiritos en el ring-, la lucha libre y enmascarada saltó al universo televisivo acercando, con facilidad apabullante, los gustos de la clase popular a los de la clase media. El ruedo arenoso y la televisión sirvieron a estos luchadores con carisma como plataforma de lanzamiento para introducirse en medios tanto o más populares, primero en la fotonovela y luego en el cine, forjándose una imagen intachable y mexicanamente homologada con los superhéroes estadounidenses. La pantalla grande fue solamente el catalizador de tan anunciado éxito.
Defensores del bien, de la moral y de los grandes valores occidentales y cristianos, combinando sus combates en el ring con su lucha contra monstruos, extraterrestres, científicos locos, criminales y otras criaturas de la noche, los luchadores enmascarados se multiplicaron en la cinematografía azteca como gremlins bajo la ducha durante las décadas de los sesenta y los setenta. Entre ellos destaca, y como su máximo representante, Santo, el Enmascarado de Plata. Su primera aparición cinematográfica fue en "Santo contra el cerebro del mal" (Joselito Rodríguez, 1958) -aunque anteriormente ya había sido interpretado por otro luchador, el Médico Asesino, en "El enmascarado de plata" (René Cardona, 1952)-, y llegó a protagonizar la friolera de alrededor de cincuenta películas -hay baile de cifras sobre el número exacto-, hasta el fallecimiento de su intérprete, el hoy mítico Roberto Guzmán, en 1984, haciendo las delicias de un entregado público y creando un culto que le hace la competencia a la Virgen de Guadalupe.En esta su -si no nos equivocamos- décimo quinta película, Santo se enfrenta al barón Brákola -desde luego, muy poca imaginación al escoger el nombre-, uno de los vampiros más zafios de la serie, en este filme que sin embargo ya cuenta con todo ese sabor tan peculiar que explotarían, con mayor o menor fortuna según el caso, los siguientes ejemplos de la saga, y, por extensión, el cine fantástico mexicano en su época de esplendor. La película no es que resulte muy terrorífica que digamos, tratándose más que nada de una muestra de las excepcionales habilidades de nuestro protagonista para la lucha a tripazos, pero están presentes un tenaz goticismo, una atmósfera de ejemplar onirismo y un continuo delirio argumental, con saltos en el tiempo y todo -la historia se alternará entre la aventura de Santo y la de su antepasado del siglo XVIII, un diestro espadachín que ya se vio las caras con el conde, digo barón-, bañado todo de un ambiente tan enrarecido como inolvidable.
Muy lejos de la calificación "tan mala que te ríes" que algunos quieren endosarle a los filmes del luchador enmascarado, "Santo contra el barón Brákola" es uno de los mejores ejemplares de la saga y una sabrosa producción fantástica que, pese a las apariencias, se puede disfrutar sin necesidad de sentirse culpable.México, 1963. Título original: El barón Brákola. Director: José Díaz Morales. Guionistas: José Díaz Morales, Rafael García Travesi, Fernando Osés. Productor: Luis Enrique Vergara. Música: Jorge Pérez. Intérpretes: Santo, Fernando Osés, Mercedes Carreño, Antonio de Hud, Andrea Palma, Ada Carrasco, Susana Robles, Miguel Macía, Manuel Arvide, Rosa Vinay..

No hay comentarios:

Publicar un comentario

PODCAST BAJO LAS CAPUCHAS