jueves, 8 de noviembre de 2012

Hace sesenta años, el Santo desenmascaró a Black Shadow

Primera caída: La historia de la rivalidad.
La historia de la rivalidad entre estos dos grandes ídolos surgió desde aquella lucha en 1947, cuando se enfrentaron por primera vez en un encuentro estelar mano a mano dos enmascarados.
En una esquina, el Campeón Nacional Ligero, Black Shadow, y en la otra el Campeón Mundial Welter, El Santo. Este encuentro lo ganó el llamado Príncipe Negro. Entonces surgió la rivalidad y aunada a ella la envidia y los celos profesionales entre ambos enmascarados.
Transcurrieron los años y un nuevo acontecimiento acrecentó el odio de Black Shadow hacia el atómico y fue cuando su entonces gran compañero, el Cavernario Galindo, rompió su sociedad de años con él y lo traicionó uniéndose a El Santo. El 24 de octubre de 1952, en una batalla campal donde participaban Sugi Sito, Chico Casasola, Henry Pilusso, Bobby Bonales y Blue Demon, entre otros, se volvieron a encontrar y Black Shadow se atrevió a desatar las cintas de la máscara plateada, lo que enardeció a El Santo, quien golpeó sin piedad al hombre de goma, como también se le conocía, quien también le desató la máscara y al final de este encuentro nuevamente Black Shadow fue el ganador. Ante la sorpresa del público, El Santo lanzó el reto de máscara contra máscara y Black Shadow, después de algunos días, aceptó. Don Salvador Lutteroth llamó a ambos para que firmaran y formalizaran el compromiso en el que expondrían la máscara y el perdedor tendría que dar a conocer su identidad, fue así que la mañana del miércoles 5 de noviembre, los principales diarios publicaron la histórica fotografía de la firma del contrato entre los dos encapuchados, teniendo como testigo a don Salvador Lutteroth en el encuentro del año, que además también se vería por televisión a nivel nacional.
Segunda caída: Inicia el encuentro.
Batidos los récords de asistencia, más de 12 mil aficionados, y de dinero, 83 mil 250 pesos de taquilla, el viernes 7 de noviembre de 1952, se escenificó el encuentro en la Arena Coliseo de la Ciudad de México. El primero en subir al ring fue Black Shadow, ataviado con una elegante capa negra y acompañado por su hermano Blue Demon, quien fungía de second. Momentos después subió al cuadrilátero El Santo, vestido todo de plata y seguido por su second, Dick Medrano.
Un silencio completo se dejaba sentir, cero vivas, cero porras, el público estaba expectante, pues sabían que uno de los dos moriría esa noche.
La lucha inició de manera técnica, pero dada la rivalidad, ambos dejaron a un lado la delicadeza de las llaves y surgieron los castigos y los golpes. El Santo azotó a su rival contra los esquineros una y otra vez, lo aventaba fuera del ring, lo lanzaba hacia las cuerdas y lo recibía con topes, hasta que Shadow no aguantó más y el réferi Rodolfo Blancarte le contó las tres palmadas. La porra ruda apoyaba a El Santo mientras que otra parte de los aficionados y Blue Demon daban ánimos a su hermano. Al inicio de la segunda caída la pasión estaba en efervescencia y el público dividido, Shadow también sabia golpear y así reaccionaba contra su oponente, quien debilitado no logró impedir que el hombre de goma le aplicara un fuerte Tirabuzón que aguantó estoicamente y que ante la emoción de los aficionados logró romper. El Santo reaccionaba y aplicaba una serie de topes a Shadow, pero en uno de ellos el Príncipe Negro se quitó logrando estrellar a su rival en la lona y caer encima de él para vencerlo. El minuto de descanso parecía eterno, la afición estaba loca y expectante esperando el silbatazo de la tercera y definitiva caída.
Tercera caída: ¡Ésta es mi cara y soy Alejandro Cruz!
Sonó el silbato y ambos se emplearon a fondo para concluir lo más pronto posible, no sólo luchaban con el cuerpo, también lo hacían con el corazón y resistían golpes, llaves y castigos ante las angustiadas gargantas. Black Shadow logró aplicar un durísimo cangrejo que parecía quebrar la espalda de El Santo, quien soportó el dolor y finalmente logró romper el castigo. En el toma y daca, El Santo esquivaba los espectaculares topes de su elástico rival, le aplicó una de a caballo, esto parecía el final, pero milagrosamente Black Shadow logró salir y se crecía al castigo aplicando una dolorosa swástica de la que el plateado se escapó. El encuentro estaba al rojo vivo, el hombre de negro sacaba fuera del ring al plateado para medirlo y lanzando uno de sus poderosos topes… El Santo astutamente sólo lo vio pasar y estrellarse en las tarimas. El réferi contó y a los 19 segundos, Shadow regresó al ring para ser atrapado por una serie de tijeras al cuello por parte del naciente ‘Enmascarado de Plata’, seguidas por dos topes y ser atrapado por una contundente rana, de esa manera fue que escuchó las tres palmadas del réferi Blancarte. Ante una lluvia de flashazos de los fotógrafos y entre los empujones de los aficionados que se arremolinaban alrededor del ring, Black Shadow se despojó de la fúnebre máscara negra, todos los presentes fueron testigos de cómo gritaba resignado: ¡Ésta es mi cara y soy Alejandro Cruz! Mientras, El Santo salía en hombros victorioso. La mañana del 8 de noviembre los papeleritos gritaron: “¡Black Shadow ha sido desenmascarado!”.
Nos leemos la próxima semana para que hablemos sin máscaras!

By El hijo del Santo

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