lunes, 19 de noviembre de 2012

Presentan Imcine y Mórbido el libro "Curiel"


Pablo Guisa destacó la importancia de Federico Curiel en la cinematografía mexicana

Pablo Guisa destacó la importancia de Federico Curiel en la cinematografía mexicana 
Se trata del segundo libro de la colección Directores que Mórbido coedita con el Imcine/Conaculta
México.- Director, escritor de poesía, compositor musical, guionista, actor y creador de cómics son algunas de las facetas de Federico Curiel que se podrán conocer con el libro Curiel, que la tarde del sábado 17 de noviembre se presentó en la Biblioteca Pública de Pátzcuaro, Michoacán, una de las sedes de Mórbido, Festival Internacional de Cine Fantástico y de Terror.

En el evento estuvieron presentes María Elena Durán Pallán, jefa de departamento de Material Fílmico del Imcine; Pablo Guisa Koestinger, director general de Mórbido; Rossana y Álvaro Curiel, nietos del director, y los colaboradores del libro Antonio Camarillo, Roberto Coria, Armando Vega Gil, Gonzalo Rocha, Hugo Lara, José Navar y Andrés Paniagua.

María Elena Durán comentó que, para el Imcine, realizar este libro en conjunto con Mórbido representó un enorme placer, ya que es un proyecto que impulsa el cine de terror producido en México “y además porque rescata directores importantes del cine mexicano, un área en donde aún queda mucho por decir”.

Pablo Guisa destacó la importancia de Federico Curiel en la cinematografía mexicana y también de realizar este tipo de colecciones, a las que consideró “arqueología cinematográfica”, ya que son productos, dijo, que redescubren el cine mexicano y a pilares de la industria hoy completamente olvidados.

“Federico Curiel era no sólo un hombre orquesta, también un hombre industria que no necesitaba prácticamente a nadie para hacer una película. Él escribía el guión, producía, dirigía, actuaba, hacía la música y el cartel e incluso dibujaba magníficamente, de ahí su importancia para el cine mexicano.

“En Mórbido estamos orgullosos de poder haber rescatado a este coloso y titán del olvido. Ojalá que este sea sólo el principio para revalorar a este personaje enorme que no sólo hizo cine de terror sino toda una diversidad de actividades relevantes en México”.

Rossana Curiel reveló que el libro destaca la vida de un personaje “al que se le debe de reconocer todas las horas que se pasó bajo el rayo del sol creando, filmando e inventando”.

A su vez Álvaro Curiel destacó la importancia de Federico, a quien calificó como “la radiografía del cine mexicano desde los cuarenta hasta los ochenta, un personaje alucinante que marcó la vida de muchas personas para bien y para mal”.

Durante su intervención, Antonio Camarillo enfatizó que el libro aporta datos de la personalidad de Federico Curiel al decir que fue un cineasta insólito en todos los sentidos, “desde sus temas, sus criaturas, su personalidad e incluso como creador que ha dado una gran aportación al cine de este país”.

Armando Vega Gil participó en el libro con un texto que recuerda a Curiel como compositor y conductor: “Tenía un desenfado para entrarle a la música, por lo que en el libro lo reflejo como una persona con mucho talento, muy abusado, pragmático, valeroso y aventado”.

A su vez, Gonzalo Rocha detalló que su texto ofrece un acercamiento a Curiel como creador de cómics, “muy talentoso, que lo mismo desarrolló historietas, cine, canciones o poesía muy destacada en México”.

Otro de los colaboradores del libro, Hugo Lara explicó que su texto aborda la faceta de Curiel como actor, “cuya característica es que tenía una cara de buena persona y de simpatía que le sirvió para explotar un aspecto cómico en el cine, de ahí que hiciera en su mayoría papeles de cura”.

José Navar habló sobre el romance de Curiel con el cine de luchadores, “siendo el único director que dirigió a los pesos pesados de la lucha libre: El Santo, Blue Demon, Mil Máscaras, Neutrón y Tinieblas, incluso algunas de sus películas marcaron el debut de alguno de ellos o son consideradas de las mejores películas dentro de la filmografía fantástica del cine de luchadores”.

Finalmente, Andrés Paniagua destacó la importancia del libro Curiel al decir que refleja la vanidad de este director, “caracterizada por estar creando permanentemente a todo nivel y con una inquietud constante de viajar para hacer una película, estar escribiendo un nuevo guión o componiendo alguna música, es decir, porque refleja la vida de un personaje cuya vanidad estaba en vivir para los demás”.

Cortesía de: mizamora.net y Mi Morelia.com

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