martes, 29 de enero de 2013

“LUCHA LIBRE SIGLO XX DESDE VENEZUELA A MÉXICO Y EL MUNDO”



  

EL SIGUIENTE MATERIAL ES UNA SELECCIÓN AL AZAR DEL CONTENIDO INTERNO DEL LIBRO “LUCHA LIBRE SIGLO XX DESDE VENEZUELA A MÉXICO Y EL MUNDO”.  ELLO EN PLAN DE QUE ALGUNA EMPRESA EDITORA TENGA A BIEN PUBLICARLO Y DISTRIBUIRLO.


     El libro que nos ocupa es una crónica ilustrada con numerosas imágenes acerca de un espectáculo de suyo atrayente para cualquier lector que se asome a una vidriera de librería.  Atrayente dado el factor extravagancia  consustanciado con éste, y también dados los siguientes factores:

a)  “La fiebre” que hay hoy en día en materia de todo lo que tenga que ver con peleas cuerpo a cuerpo.  Téngase en cuenta que el actual rating  en televisión de programas de este corte es enorme; y no hay expresión de ello en el mundo de los libros populares.
b)  No obstante a que la lucha libre encarnó  en la Venezuela de los ’50 y ’60  un espectáculo cuya popularidad competía con el beisbol y con las telenovelas, ¡aun no se cuenta con un libro que recoja organizada y amenamente (y con gráficas) las vicisitudes de tal evento!
c)  Los componentes de veracidad que el libro tiene, y también los componentes de fábula allí presentes.

     “LUCHA LIBRE SIGLO XX DESDE VENEZUELA A MÉXICO Y EL MUNDO” es un libro de aproximadamente 230 páginas.  Posee unas 80 fotos (94% en blanco y negro).   Se cuenta con una versión básica totalmente diagramada sobre criterios técnicos calificados.

     Tiene índices general, analítico, de autores y de fuentes fotográficas. Además una pormenorizada información sobre los documentos utilizados (bibliográficos, hemerográficos y electrónicos).

     Algunos de sus contenidos:
-          Entrevista (inédita) realizada a Dragón Chino  a finales de los ’90 en la cual cuenta interesantes capítulos de su vida profesional.  Sus amistades con Eva Perón, Pérez Jiménez…  Sus peleas (en Caracas) con los campeones mundiales Antonino Rocca, Bruno Sanmartino, Joe Louis…
-          Las tres eras del espectáculo…  Los primeros luchadores que visitaron Caracas… Dark Buffalo, Chiclayano, Heney Awed, Fantasma, Zorro Italiano…   Los empresarios, los réferis, los anunciadores, los cosos (Nuevo Circo, Palacio de los Deportes, Maestranza de Maracay, Estadio Olímpico Lara…)
-          El eje Caracas-México… Santo el Enmascarado de Plata, Blue Demon, Huracán Ramírez… 
-          Bernardino Lamarca, Bassil Battah…
-          Muestra de las caras de los enmascarados más famosos.

     Es bueno anotar que habida cuenta que este libro trata la relación Venezuela -México, se abre entonces una ventana de mercado con el país azteca.  Téngase en cuenta que allí la lucha libre es un espectáculo de altísima popularidad.
“Ray Valentino / Lucha Libre Siglo XX  (Desde Venezuela a México y el Mundo)”.

República Bolivariana de Venezuela, Año MMXIII.

Título original (literalmente expresado): “Lucha Libre desde Venezuela a México y el Mundo. (Siglo XX)”.  © Alexander Moreno.
Esta producción intelectual está amparada por la vigente Ley sobre el Derecho de Autor de la República Bolivariana de Venezuela y los pertinentes tratados internacionales suscritos. Está registrada, además, en el Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual.

Cubierta y diagramación inicial:
Arq. Renán Moreno, Prof. Ana Leal Suárez, Arq. Kira Moreno y el autor.

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PARA CONTACTOS:

·        brunobernasconic@gmail.com  



MUESTRA DE TEXTO, TOMADA AL AZAR:
    
CAPÍTULO 4: VENEZUELA/SIGLO XX COMO LA MÁS                         INTERNACIONAL DE LAS PLAZAS LUCHÍSTICAS DEL MUNDO (p. )
 4.1.-  PRESENCIA LATINOAMERICANA… (p. )
§  VENEZUELA (p. )
§  MÉXICO (p. )
§  SANTO, EL ENMASCARADO DE PLATA (p. )
§  MOMIA AZTECA Y TIGRE LIBANÉS “PERDIERON LAS
   CABEZAS”    (p. )
§   PERÚ (p. )
§   ARGENTINA, CHILE, COLOMBIA Y OTROS PAÍSES DEL HEMISFERIO… (p. )
4.2.- PRESENCIA DEL MUNDO ÁRABE, ESPAÑA Y PORTUGAL…
         (p. )
4.3.- PRESENCIA DE ITALIA… (p. )
§ VÓMITO SOBRE EL ENSOGADO… (p.)
§ EL LEGENDARIO PRIMO CARNERA LUCHA EN SUELO
   VENEZOLANO…  (p. )
§  MÁS LUCHADORES ITÁLICOS…  (p. )
4.4.- OTROS PAÍSES EN CUADRILÁTEROS VENEZOLANOS  (p. )

CAPÍTULO 5:  LA LUCHA LIBRE SE PARECE A LA VIDA REAL (p. )
§  ACERCA DE LA EXPOSICIÓN “LA LUCHA LA HACEMOS TODOS” (MÉXICO, 1991)  (p. )
§  PANCRACIO ES CARNAVAL Y REFLEJO DE LA DEBILIDAD 
   NORMATIVA QUE HAY EN LA SOCIEDAD  (p. )

CAPÍTULO 6:   CURIOSIDADES  SOBRE EL  RING.  TIPS…  (p. )
6.1.-  LAS ESTATURAS DE LOS GLADIADORES  (p. )
6.2.-  LOS “AFEMINADOS” (p. )
6.3.-  PRESENCIA DE LAS DAMAS  (p. )
6.4.-  EL HONOR DE LOS NOMBRES DE BATALLA (p. )
6.5.-  LAS LLAVES Y DEMÁS TÁCTICAS DE AGRESIÓN
(p. )
6.6.-  EL CARNICERO BUTCHER EN VENEZUELA (p. )
6.7.-  LA IMITACIÓN ENTRE LOS LUCHADORES (p. )  
6.8.-  LAS PELÍCULAS MEXICANAS DE LUCHA LIBRE  (p. )
6.9.-  LAS CLÁSICAS ARENAS VENEZOLANAS DE LAS PELEAS
          (p. )
·         EN CARACAS, EL NUEVO CIRCO Y EL PALACIO DE LOS DEPORTES
·         ARENAS DE VALENCIA…
·         EN MARACAY, LA MAESTRANZA
·         EN BARQUISIMETO…
·         EN SAN CRISTÓBAL, EL ARMINIO…
·         EN MARACAIBO, DOS COSOS DE ABOLENGO
6.10.- LILA MORILLO EN CINE DE LUCHA  (p. )
6.11.- EL INDIO ARAUCANO JAMÁS CANTÓ SOBRE EL CUADRILÁTERO   (p.  )
6.12.- LOS QUE NO SALIERON DE CARACAS (p. )

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  MUESTRA DE TEXTO, TOMADA AL AZAR:

CITAS PARA EL INICIO…

§ La lucha libre democratizó la televisión en Venezuela. La familia se reunía. Las mujeres discutían con los hombres (…). Los malos eran odiados. Los buenos eran ídolos. Cuando uno de los buenos caía fuera del ring, el país entero lloraba. Se hacían apuestas en las casas, apuestas familiares, entre cerveza y cerveza. Aunque parezca raro, la lucha libre, a golpe limpio, unificó a la familia frente a la pantalla y convirtió la violencia del ring en un entretenimiento familiar.

Oscar Yanes. Caracas, 2000.

§ No había en todo el planeta en los años ’50 y ’60 una plaza de lucha libre más internacional que la de Caracas. Si bien es cierto que en tales años México fue la plaza de lucha libre profesional más importante del mundo (y aun hoy en día), y EE. UU. una referencia de primer orden, también es cierto que la historia de la lucha libre jamás ha conocido una plaza más internacional que la Caracas de tales años. 
El autor, hoy.

§ Habían traído a Joe Louis a Caracas especialmente para arbitrar una lucha entre Bassil Battah y mi persona. Cuando yo estaba estrangulando a Bassil, y Joe Louis se metió a defenderlo (…) entonces agarré yo y metí el codo, con tan mala suerte que se lo pegué en la mandíbula. Me metió, pues, su gancho izquierdo en el hígado y me tiró la derecha en el mentón.
Jorge Prüssing Wilson, Dragón Chino. Barquisimeto (Venezuela), 1989.
· Cada lucha de El Santo es una página plena de dramatismo.  Una tragedia de Esquilo o un poema de Homero.                  José Luis Valero. México, 1998.







  

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MUESTRA DE TEXTO, TOMADA AL AZAR:
·       ¿QUIÉN SOY?
¿Que quién soy?...  Me llamo Ray Valentino[1].  Nací en la ciudad de México a comienzos del pasado siglo XX.  Veo que puedo llegar pronto a mis cien  años de edad; ojala así sea.  A mis doce años me fui a vivir a Caracas, Venezuela.  Al tiempo me hice venezolano.  Soy honrosamente venezolano-mexicano o mexicano-venezolano.  Mi padre fue luchador profesional allá en el medio oriente.  Era libanés.  Rudo Tremens, su grito de guerra.  Mi madre, mexicana.  Bailarina de cabaret.  Murió cuando yo apenas tenía nueve años.  Su calor maternal, las lentejuelas de sus trajes, las plumas frondosas y multicolores que arropaban centrífugamente sus espaldas, constituyen para mí, tesoros que se debaten entre el sueño y la vigilia de mis recuerdos. 

  Hace poco accedí a Internet con ayuda de la nieta de Tibisay (mi penúltima mujer) y vi en la pantalla del ordenador, la vibrante caracterización que de una vedette de cabaret hizo la siempre maravillosa actriz azteca Ana Luisa Peluffo.  “Camelia, la Tejana”, creo que era el personaje divino.  Recordé con lágrimas a mi mamá.  Sólo faltó el olor de itinerante baúl teatrero, lo cual caracterizaba los bellos trajes que usaba en su trabajo de escena.  Olor a sándalo de La India fusionado con cigarrillo y a algo así como bencina. 
     Mi padre, el inmortal Rudo Tremens, cuando llega a México se dedica a cocinar y vender la rica comida libanesa en las cercanías de las arenas.  El intenso sabor de esas ambrosías (manjares de dioses) cautivaban los más exigentes comensales de la ya muy poblada ciudad capital.   A los tres años de estar allí, nazco yo.  La década de los ’30 despedía sus trajines.  Siete años después,  el viejo Rudo Tremens se zumba con toda voluntad, al sísmico mundo de la lucha libre profesional.  El gran David Silva era, a la sazón, el caballero del cine azteca de cabaret, de reyertas callejeras; también de la lucha libre[2].  En mi Caracas, la radio tronaba con las canciones folclóricas y mundanas de César del Ávila y de la Gitana de Color.  Cuando apenas tenía mi papá, un año de desempeño como luchador, allí en Ciudad de México, su vena de negociante hace que dé un cierto viraje a su actividad.  Digo cierto viraje toda vez que, manteniéndose en ese medio de “patadas voladoras” y “estranguladoras”, deja a un lado su rol de gladiador propiamente dicho, desempeñándose entonces como, digámoslo así, promotor freelance.  Él  viajaba y viajaba.  Yo siempre iba con él.  “Descubría” luchadores y los proponía a las empresas.  Desarrollaba relaciones proactivas entre los peleadores y entre éstos y las empresas.  El eje fundamental de su actividad era México-Venezuela; pero también: Argentina, Perú, Chile.  No fueron pocos nuestros viajes a España y Portugal, países en los cuales en esos años había mucha afición luchística.  También fuimos a El Líbano.  Recuerdo que allí quise conocer familiares…  En vano.  Él, estando allí y condicionando mi suerte, no quiso salir de los gimnasios, las arenas y los bares…  No tenía yo la suficiente independencia para otear por mi cuenta.  Yo crecí, así, en los aviones y en todos esos sitios.  Mi viejo, el gran Rudo Tremens, era, como dice la canción de Piero[3], un buen tipo.  Jamás traficó con lo prohibido.  Su vida era la lucha libre; las arenas repletas de gente gritando;  los saltos por encima de las cuerdas de los cuadriláteros…  También fue, en gran media, mi vida.  No pude ir a la escuela; mas aprendí muchas cosas buenas en sitios no santos.  Arenas, botiquines, aventuras, mercados populares de calle…  Mi viejo, empero, siempre, ¡siempre!, atento de mi suerte.  Paradojas y singulares suertes…
   Creo que fue en 1950 –o algo así- cuando llegamos a Caracas.  Comenzaba a recorrer mi segunda década de vida.  Trece años, más o menos. Como ayer, recuerdo el sector (o colonia, como dicen en México) llamado San José del Ávila; muy cerca del Panteón donde reposan los restos de Simón Bolívar, El Libertador.  Fuimos a vivir en un viejo y bello caserón de verdes paredes de abobe y techo de carrizos de caña, el cual hacía vecindad con cientos de viviendas de la misma factura, bordeando las angostas calles que a todos nos abrazaban, impregnándonos, así, de calor tropical, familiaridad, sones cubanos y dominicanos, alegría, solidaridad.   La orquesta de Billo Frómeta y las voces de Rafa Galindo y Manolo Monterrey hacían bailar hasta las piedras.  En mi mente están presentes las familias Galíndez, Medina, Peraza, Flores, Onoratto, Soriano…   A mi papá le decían en esos tiempos, sencillamente, “el luchador”.  A mí, “el mexicano”.  Luego, al ponernos viejos, a él “el árabe” y a mí, de mil formas (ninguna, por cierto, relacionada a la lucha; mas sí a mi mundo de bares, mujeres, amores y más amores).  Oh, mi Pasapoga de aventuras y desventuras[4].  Hoy, cuando mis nietas me pasean por la Avenida Urdaneta, muy cerca de lo que fueron el Hotel Veroes y el Gimnasio América (del gran Heney Awed[5]), y, así, veo el local donde

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MUESTRA DE TEXTO, TOMADA AL AZAR:
2.2.- SEGUNDA ÉPOCA; 1956-1965. LA TELEVISIÓN TRANSMITE DESDE LAS ARENAS DEL PAÍS



 
Concibo como segunda época, los años que van desde 1956 hasta 1965.  Es decir, desde los momentos en los cuales la televisión apenas abría sus ojos, hasta los días en los cuales el espectáculo se despoja de su nombre de batalla, lucha libre, adoptando forzadamente, otros menos sonoros y –a decir de los fanáticos- “hasta blasfemos”.  Nos señala Naranjo en cuanto a esta segunda etapa de la lucha por televisión, que “TVN dio el primer paso con Pancho Pepe Cróquer como anfitrión         pasajero, al igual que Televisa con  Miguel Thoddé y RCTV con René Estévez.  CVTV y Venevisión llegaron más allá (…)”.
Estos datos nos ayudan, sin duda, a hacer necesarias precisiones.  Hay un mérito muy notable en esta segunda etapa.  Tal mérito tiene que ver con el hecho de que los combates seguían realizándose en las arenas…  La televisión transmitía la lucha desde los incómodos, polvorientos y “naturales” escenarios de las arenas.  Mi padre sentenciaba…  Trátase de cuestiones de honor…  La lucha es para las arenas; jamás para floridos estudios de televisión…  La televisión



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MUESTRA DE TEXTO, TOMADA AL AZAR:


·        SANTO, EL ENMASCARADO DE PLATA…


   No hay duda que Santo era un luchador excepcional.  Recuerdo claramente cuando con mis amigos de la adolescencia, iba en 1957 a disfrutar las películas sobre lucha libre en el Cine Principal de Caracas (y otros también ubicados en las inmediaciones del Palacio Federal Legislativo)… 

   Sobre la parte alta de las paredes frontales del teatro, montaban dos grandes pendones verticales de tela (de 2 m. de alto, cada uno), con las imágenes de Santo y Blue Demon, las cuales alborotaban en todos nosotros los espíritus de aventura, tan propios de esas edades que despiden la niñez y apenas abordan la adultez.     

     Debajo de estos cartelones había unos breves textos que anunciaban tanto “lo interesante” de la película, como la visita que al mismísimo escenario del teatro prometían hacer los gladiadores, en plan de saludar cordialmente a todos los fanáticos que allí asistieran.  ¡Eso era como ver al propio Superman “en persona”!  En efecto, a mitad de la película abrían una pausa y entonces los legendarios luchadores se aparecían personalmente en el escenario.  
   Firmaban autógrafos y repartían rupestres souvenirs.  (En el “Cine Montecarlo”, muy cerca del precitado Principal, ese estilo de alternar la película con alguna participación artística en vivo, también se desarrollaba plenamente; claro, no con el tema de la lucha libre sino con el asunto erótico.  Presentaban allí los famosos “Festivales


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MUESTRA DE TEXTO, TOMADA AL AZAR:

4.3.-  PRESENCIA DE ITALIA

Imagen 032
Dos representantes colosales de la italianidad luchística: Bernardino Lamarca y Tonny Garibaldi.   1963, aprox. (Foto 4/3/1).

   Téngase en cuenta que en esos años ’40 y ’50 la inmigración de Italia a Venezuela fue enorme.  De hecho, mucho más de trescientos mil ciudadanos de ese querido país europeo se instalaron a lo largo y
ancho del suelo venezolano. 


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MUESTRA DE TEXTO, TOMADA AL AZAR:

Dragón: En Argentina, por ejemplo, un luchador era muy respetado, muy querido. Le daban su lugar, como merecía.  Un boxeador, exactamente igual.
Ray: Cuéntanos más sobre esa gira en Argentina…
Dragón: Fue una gira muy bonita, muy interesante.  Fue una época de abundancia.
Ray: ¿Trataste a Evita?  ¿Trataste a Perón?
Eva de Perón y Juan Domingo Perón. (Foto 7/3).
 
Dragón:  Sí.  Era una mujer incansable.  Era una gran dama; tuve la ocasión de conversar con ella.  Tenía cosas extraordinarias.  Esa mujer vivía, a mi concepto, ayudando a su pueblo.  Muchas veces ella atendía desde las seis de la mañana hasta la una de la madrugada, sin pararse de su escritorio. 
   También traté al Presidente Perón.  A él le encantaba el deporte.  Una vez estuvimos nosotros un primero de mayo…  Empezamos a luchar a las nueve de la noche y terminamos a las seis de la mañana.  Luché tres veces en una noche.  No había sitio para poder alojar a la gente.  Dos veces estuvo él por allá para dar las gracias por la colaboración que estábamos dando.  También lo hizo ella una vez, andando con su comitiva.  Recuerdo que las personas venían del interior porque en ese tiempo no se pagaba el ferrocarril el primero de mayo.  No se pagaban los autobuses; todo era gratis.  La comida en la calle, la cerveza, que por cierto tenía muy bajitos grados alcohólicos, también gratis.  Carros de chorizos…  Comías lo que quisieras; el gobierno lo pagaba; no había problemas.  Llegaba la ocasión de gente que vivía, suponte, en la Tierra del Fuego, e iba a conocer a Buenos Aires.  ¡Muy bonito, muy social! Todos los cines trabajaban día y noche; amanecían hasta el otro día.  Había gente que iba a ver algún espectáculo y allí echaba su dormidita; pero con la diferencia que con la lucha no se podía dormir…  La gritería, los saltos y todo eso no lo permitía.
Ray: Te consustanciaste mucho con ese país.  Tu acento chileno le ha cedido mucho el paso al acento argentino…
Dragón:   Estuve en Argentina, la primera vez, siete meses allí.  La segunda, dos años.  Es que a uno se le va haciendo una mazamorra, una mezcla, de los países que visita.
Ray: ¿Cómo respondió el público ante “tus crueldades”?
Dragón: Muy bien.  Me tiraban los cojines.  En vez de aplausos me tiraban los cojines.

·        LAS VESTIMENDAS LUJOSAS A ESTILO MANDARÍN
Ray: ¿Por qué, siendo tú tan rudo, estilabas un equipo de vestimenta de lujo?  Pregunto esto ya que la tradición en la lucha libre es que los peleadores técnicos son los que usan trajes de buena calidad, en tanto que los rudos se hacen de atuendos burdos.
Dragón:  Es que desde pequeño siempre me gustaba lo mejor.  Desde chiquitito mi madre me enseñó a andar limpio, bien arreglado.  Siempre quería lo mejor para mí.  Ya cuando comienzo lo de la lucha, me digo: si tengo que usar capas… pues yo tengo que llamar la atención con eso.  Me las mandé a hacer de terciopelo, tela de chifón y seda…  Con cara por ambos lados.  Debo decirte que eso sirvió mucho en la Argentina, para que los luchadores subieran al ring pensando en sus vestimentas.  Surgieron cosas interesantes.  Había por ejemplo un luchador de nombre El Cazador.  Optó entonces por salir con un par de perros grandes, bellos, de caza; una escopeta al hombro y todo el equipo de caza.  Hubo varios que empezaron a llamar la atención del público…

                                                                      

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[1]  Más específicamente: Raymundo Valentino Asad.
[2] De hecho caracterizó a Huracán Ramírez en unas cuantas películas (al lado de Tonina Jackson, Titina Romay y otros artistas).
[3]  El cantante argentino.
[4] El Pasapoga era un cabaret caraqueño, el cual se hizo muy famoso tanto  por los artistas que allí se presentaban (venezolanos, cubanos y mexicanos…) como por la asidua asistencia que acostumbraban hacer, personajes vinculados a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.
[5] Luchador brasileño (1910-2010).  Llega a Venezuela en 1948 y desarrolla importante actividad como profesional de la lucha y como entrenador.
  


                                                                                                

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