sábado, 16 de febrero de 2013

Del ring, al cine Las películas de lucha libre caen en el culto y son de exportación















Para concebir el poder de convocatoria, la magia y fascinación que hoy —en el ya no tan lento paso del video al DVD— sigue teniendo uno de los más genuinos inventos mexicanos: el cine de luchadores, hay que profundizar no sólo en la historia de sus máscaras sino en otros rostros sin capucha que allá por 1952, época en que se subió al celuloide con cuatro películas (El Enmascarado de Plata, La bestia magnífica, Huracán Ramírez y El Luchador fenómeno), fueron y siguen siendo fundamentales.
Imposible hablar de espaldas planas o de rendición de cuentas de un género popular, la mayoría de las veces vitupereado por la crítica, que trascendió fronteras y que sigue siendo defendido a ultranza por algunos y seguido con pasión por viejas y nuevas generaciones que lo han elevando a objeto de culto, sin mencionar parte de las más de 52 películas que filmó El Santo o la máxima parodia-homenaje que hizo Pepe Buil con El Ángel Enmascarado (Héctor Bonilla) en La leyenda de una máscara o la inclusión de la lucha libre —con las escenas en el ring mejor filmadas de la historia— de la fantástica Ladrón de cadáveres, de Fernando Méndez.
Lucharáaaaaaan a dos de tres caídas (y levantadas fílmicas con resorteo desde la tercera cuerda) sin límite de películas. En la esquina técnica, por el bando que siempre ha defendido el bien, figuran El Santo, Huracán Ramírez, Blue Demon, Mil Máscaras… flanqueados por quienes no se tienen que subir al ring: El Médico (Asesino), La Sombra Vengadora, Neutrón (El Enmascarado Negro), El Señor Tormenta, El Tigre Universitario (de Los tigres del ring), El Ángel (de La maldición de la momia azteca), Los Leones del Ring, Los Jaguares y hasta Los Campeones Justicieros (aparte de Demon y El Mil, Rayo de Jalisco, Superzán, Fantasma Blanco y Avispón Escarlata).
Por la esquina ruda, haciendo toda clase marrullerías y vilezas, figuran (con y sin máscara) El Enmascarado de Plata (Enrique Llanes), La Mano Negra (Rodolfo Echeverría), El Dr. Krup (Luis Aceves Castañeda), El Dr. Caronte (¿Narciso Busquets?), El Medico Asesino (Roberto Cañedo, Jorge Mondragón y Cesáreo Manríque). Y sin tapa: Fernando Osés, el argumentista de las películas de El Santo, además de vampiro, hombre-lobo y cuando no, de maloso de tiempo completo personificado bajo la máscara de La Sombra Vengadora, al lado de Eduardo Bonada.
Siguiendo en el orden de los malos, está Wolf Rubinskis, que no sólo le hizo la vida imposible a Tin Tan, sino que fue pesadilla de Los Tigres del Ring (de Chano Urueta), azote de otros tantos como El Vampiro —por culpa de Crox Alvarado— en El ladrón de cadáveres, o don Carlos Ancira, Claudio Brook y Jaime Fernández que lo mismo hacían sudar a Santo que a Demon. Muchas veces en pareja y alineando hasta en relevos australianos con Nathanael León Frankenstein, Jesús Murciélago Velázquez y Guillermo Hernández, que fueron no sólo estenografía obligada sino personajes fundamentales en gran parte del cine de luchadores.
Como figuras identificables de este cine, ha habido otros malos entrañables como Yerye Beirute, Arturo El Villano Martínez, Carlos Muzquiz, Cacama, Black Shadow, Carlos Agosti, Guillermo Álvarez Bianchi… que han departido al lado de bellezas como Lorena La Reina del Fantástico Mexicano Velázquez o mi Rubia de Categoría Gina Romand, más heroínas en desgracia como Rosita Arenas o María Duval.
En la categoría de dos caras —como el luchador, hermano de Mil Máscaras— que, dicho sea de paso se pasean sin sus respectivas máscaras en la cinta de denuncia La verdad de la lucha, figuran una miscelánea de actores buenos y malos (pero en sentido literal): Crox Alvarado (que muchos pensaron que era El Santo), Víctor Junco, David Silva (Huracán Ramírez) José El Charro del Arrabal Pulido, Eric del Castillo (El señor tormenta), Armando Silvestre (La sombra vengadora), Julio Aldama, Ramón Gay (trilogía de La momia azteca), Jorge Ledo Arriaga, Jorge Rivero, Rogelio Guerra…

Cortesía de:  José Xavier Návar El Universal



No hay comentarios:

Publicar un comentario

PODCAST BAJO LAS CAPUCHAS