jueves, 7 de marzo de 2013

El valor de los campeonatos nacionales y mundiales


Primera caída:
La desacreditación

En mi particular opinión, actualmente los campeonatos nacionales y mundiales dentro de la lucha libre han perdido credibilidad porque en estas dos últimas décadas sólo se mueven dentro del organismo que los ha conquistado o los ha creado, sin dar oportunidad a luchadores que militan en otras empresas. Esto no sólo sucede en México, también ocurre en Japón y en Estados Unidos, y el ejemplo más claro son los campeones de la WWE (World Wrestling Entretainment), cuyos cinturones sólo se disputan entre sus luchadores y eso los aleja mucho de ser denominados “mundiales”.
Hace 25 años, la entonces WWF (World Wrestling Federation), hoy WWE, exponía sus campeonatos contra elementos de otras empresas y nacionalidades. Gran Hamada fue campeón de esta organización y este cinturón llegó a nuestro país cuando el Perro Aguayo destronó al japonés. Más tarde, Villano III lo tuvo en su cintura y lo defendió contra excelentes luchadores mexicanos y extranjeros como el canadiense Chris Benoit.
Pienso que los campeonatos mundiales con mayor prestigio y valor en nuestra lucha libre han sido en primer lugar los de la NWA (National Wrestling Alliance), después los de la UWA (Universal Wrestling Association) y los de WWA (World Wrestling Association) y no lo digo porque son los que se encuentran en nuestro país, lo digo porque tienen muchos años de tradición e historia y han estado en manos de los mejores luchadores extranjeros y mexicanos que han militado tanto en la Arena México como con el grupo de los luchadores Independientes. Cuando era aficionado disfruté un gran encuentro que debemos recordar y que fue en el Palacio de los Deportes, cuando Canek conquistó el Campeonato Mundial de peso Completo de la UWA derrotando a una leyenda de la lucha libre mundial como Lou Thesz.
Este título, Canek lo defendió en el Toreo de Cuatro Caminos, y en Japón infinidad de veces contra grandes y peligrosos retadores como Antonio Inoki, André el Gigante y Hulk Hogan, por mencionar sólo algunos.
Otros inolvidables duelos de Campeonato Mundial eran aquellos realizados en México entre Fuginami, entonces campeón mundial de peso Completo Jr. de la WWWF (World Wide Wrestling Federation), contra Ray Mendoza o frente a El Solitario.
La WWA ha hecho su propia historia con campeones como Mil Máscaras, Dos Caras, Bill Anderson, Rey Misterio, Gran Hamada, Solar, El Dandy, Rayo de Jalisco Jr., Negro Casas, Fuerza Guerrera, Lizmark, Perro Aguayo, Fishman y Blue Panther, entre muchos más.
Punto y aparte es el Campeonato Mundial de Peso Completo de la IWA (International Wrestling Association) que ostenta Mil Máscaras y que ha defendido contra los mejores del mundo desde hace muchos años y que nadie se lo ha podido arrebatar.

Segunda caída:
La seriedad de una organización

La NWA (National Wrestling Association o Alianza Nacional de Lucha Libre) reconoció a su primer campeón en 1929 y es tal vez la organización más añeja y seria que ha existido en México. En 1949, Lou Thesz fue el primer campeón de peso Completo de esta organización, y en nuestro país Octavio Gaona fue el primer campeón mundial de Peso Medio reconocido al derrotar en enero de 1939 a Gus Kallio.
El 1 de marzo de 1946, el Coronel Landry fue el mediador entre la Empresa Mexicana de Lucha Libre y la NWA para sacar a un sucesor de Jack Reynolds, quien había dejado vacante el título mundial Welter y mandaron a México al búlgaro Pete Pancoff, considerado el peso Welter número uno del mundo; después de una eliminatoria de dos semanas, el 15 de marzo, El Santo se proclama campeón mundial Welter de la NWA. Le siguen nuevos campeones mundiales, desde Blue Demon, Ray Mendoza, Rayo de Jalisco, René Guajardo, Benny Galán, Joe Polardy y Alfonso Dantes, hasta los japoneses Pak Choo y Gran Hamada, el español Carlos Plata, el Faraón y el Halcón. En ese entonces, cuando un luchador exponía su campeonato mundial no se especificaba la asociación, pues se daba por un hecho que se trataba de la NWA.
Fue a mediados de la década de los 70 cuando los luchadores independientes se habían consolidado y empezaron a surgir otros campeones mundiales, pero ahora de la UWA. Entonces, el único campeón mundial de peso Ligero era el Matemático, de la UWA, pero en peso Welter había dos: Villano III, de la UWA, y Fishman, de la NWA. En peso Medio, Gran Hamada, de la UWA, y Perro Aguayo, de la NW; en Semicompleto, Ray Mendoza, de la UWA, y Carlos Plata, de la NWA, a pesar de que no había campeón absoluto, lo positivo era que los exponían entre ambas empresas y con extranjeros de los países que avalaban a esas asociaciones como Japón, Estados Unidos, Panamá y México.

Tercera caída:
El orgullo de ser campeón del CMB

Un título de campeón sirve para identificar al luchador y clasificarlo plenamente. Yo he tenido el honor y la enorme satisfacción de ser campeón mundial en repetidas ocasiones. El primer título que obtuve fue el Campeonato Mundial Ligero de la UWA, después me convertí en doble campeón mundial al ganar el Ligero de la WWA; más tarde logré ostentar tres Campeonatos Mundiales a la vez, al conquistar el Welter, de la UWA, y tuve que renunciar a los dos Ligero dejándolos vacantes.
Tiempo después volví a ser doble campeón mundial, tenía el de la UWA y el Welter de la WWA. Disfruté estos campeonatos y les di brillo, pero debo confesar que siempre quise ser campeón mundial Welter de la NWA, pues fue el primer título mundial que tuvo mi padre y hasta ahora no lo he conquistado, aunque obtuve el mundial de parejas de la NWA con Octagón.
Ahora, orgullosamente puedo presumir ser el primer luchador en el mundo en ganar un título CMB (Consejo Mundial de Boxeo), o WBC (World Boxing Council), avalado por 145 países, cuya organización está presidida por don José Sulaimán y se ha caracterizado por su seriedad e historia desde hace 50 años.
Es una enorme responsabilidad ser actualmente el campeón mundial absoluto de lucha libre del CMB y, por fin, después de cinco años de haberlo conquistado en Manila, Filipinas, podré exponerlo por primera vez, lo cual me tiene sumamente inquieto y esto será en la próxima función de Todo X el Todo, el próximo 23 de marzo en el Gimnasio Olímpico Juan de la Barrera contra el estadounidense Oliver John.
Afortunadamente, como el CMB no tiene ningún tipo de interés con ninguna empresa luchística, estoy autorizado a exponerlo con el luchador que levante la mano, mexicano o extranjero, que intente arrebatármelo. Nos leemos la próxima semana para que hablemos sin máscaras.

By El hijo del Santo

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