viernes, 15 de marzo de 2013

¿Quién fue Fernando Oses?, y su relación con El Santo



Primera caída:
Cómo lo conocí

Recuerdo muy bien que era aún un niño cuando tocaron el timbre de mi casa y llegó un grupo de señores muy bien vestidos preguntando por “el profesor”. Yo los invité a pasar, pues mi padre me había dado instrucciones de recibirlos.
Me quedé sentado frente a ellos empezaron a hacerme varias preguntas de la escuela y mis aficiones. Me llamó mucho la atención su manera de hablar, pues lo hacían muy rápido y en voz muy alta. Después le pregunté a mi papá por qué hablaban así y me explicó que eran españoles y era su forma de hablar.
Ellos eran los señores Eduardo Bonada, Fernando Oses, también conocido como ‘La Maravilla Madrileña’, Jorge Allende y Carlos Suárez, quien no era español, pero tenía el acento; quizá, porque estaba casado con Tony Suárez, de origen español.
Mientras no hablaban de negocios, mi padre me permitía estar con ellos y escuchar una serie de anécdotas e historias muy interesantes sobre el cine y la lucha libre, que a pesar de mi corta edad me apasionaban.
Con el tiempo los vi luchar y el estilo de Fernando Oses era espectacular, veloz y de enorme técnica. En México habían radicado muchos otros españoles como Ventura Lahoz, ‘El Tigre Hispano’, Antonio Montoro y Joaquín Saludes.
Según palabras del señor Oses, la lucha libre en España era un deporte popular, sobre todo en Barcelona y Madrid, y las funciones las realizaban en las plazas de toros o en los circos. Los mejores luchadores de su época eran Víctor Ochoa, ‘El León Navarro’, Guillermo Martín y Manuel López, entre otros. Los luchadores tenían que tener otros trabajos o profesiones en España porque la lucha libre era muy mal pagada y no los veían como profesionales, sino como amateurs.
Calificaba a los españoles como hombres pasionales y cuando una vocación les gustaba se entregaban a ella, por eso cuando subían al ring lo hacían con unas ganas pocas veces vistas, tal vez similar a la de los luchadores mexicanos y él decía que era por la herencia hispana.
Tanto don Fernando como Carlitos Suárez iban con regularidad a mi casa y muchas veces llegaban a comer, sobre todo cuando mi mamá preparaba arroz y chiles rellenos de queso y de carne.
Tengo muchos y muy bonitos recuerdos de ellos, uno de éstos fue cuando ambos en un cumpleaños mío llegaron con un hermoso y espectacular robot de pilas, que tenía un compartimiento en el pecho y lanzaba rayos rojos, caminaba y era parlante. Ellos dos fueron, sin duda alguna, grandes y sinceros amigos de mi padre y de nuestra familia.

Segunda caída:
Su historia

Don Fernando Oses Fernández nació en Valladolid Castilla, la Vieja España, el 6 de agosto de 1922, y su debut profesional fue en el Circo ‘Price’ de Madrid en 1942, mismo año en que debutó El Santo y mismo escenario que hace algunos años atrás tuvimos el honor de pisar los luchadores independientes con ‘Todo X el Todo’.
Estudió primaria y secundaria en Valladolid, y en Madrid inició sus estudios de medicina en la Facultad del Distrito Universitario, en donde estuvo tres años y debido al desempleo y falta de oportunidades aceptó la invitación del empresario don Salvador Lutteroth para venir a luchar a nuestro país en la década de los 50.
Al igual que otros luchadores como Murciélago Velázquez, Lobo Negro y Wolf Rubinsky, a Fernando Oses le apasionó el cine y la primera película en que participó como luchador fue ‘La Bestia Magnífica’.
Después, logró personificar un importante personaje cinematográfico: ‘La Sombra Vengadora’, personaje con el que tuvo un gran éxito y paulatinamente empezó a dejar la lucha libre para dedicarse a ser guionista y actor, a pesar de que los mismos aficionados y sus compañeros lo animaban para seguir luchando.
Él consideraba que había dado mucho a este bello deporte, pero que su momento había pasado. Ahora, lo que tenía que hacer era escribir historias de ficción y aventuras relacionadas con la lucha libre.

Tercera caída:
Oses y El Santo

Fernando Oses no sólo fue un extraordinario luchador, fue un hombre visionario que impulsó y dejó una profunda huella en el cine mexicano dentro del género de luchadores. A él le debemos que El Santo llegara al cine. Ya les he platicado que José G Cruz y don René Cardona habían creado, inspirados en El Santo, un personaje llamado ‘El Enmascarado de Plata’ y querían que mi padre en 1952 lo protagonizara, pero él se rehusó.
Fernando, su compañero y amigo, seis años después, le propuso hacer dos películas en La Habana, Cuba, cuyos títulos eran: ‘Hombres Infernales’ y ‘El Cerebro Diabólico’, ambas serían protagonizadas por el primer actor recientemente fallecido don Joaquín Cordero, quien desde entonces era considerado galán y un gran actor.
El Santo se rehusó de nuevo, pero Oses poco a poco lo fue convenciendo argumentándole que no perdería nada, al contrario, iba a ganar una buena cantidad de dinero por las dos producciones, el peso y la responsabilidad de las películas caerían sobre Joaquín Cordero y además tendría la oportunidad de conocer y disfrutar de La Habana por espacio de dos meses con todos los gastos pagados; ¡qué más podría pedir!
Así que después de pensarlo muy bien, mi padre aceptó sin jamás imaginar el enorme éxito que tendrían en taquilla estas dos películas. Fue así que dio inicio la prolífera y exitosa carrera cinematográfica de El Santo.
Oses continuó escribiendo guiones para su gran amigo, conseguía productores y logró que en el cine, El Santo se cotizara muy bien. Él fue el encargado de sugerirle la asistencia de un representante y fue él quien le presentó a Rafael García Travesí, su primer apoderado.
Los tres formaron un gran equipo y regularmente en las producciones trabajaba Carlitos Suárez. Lamentablemente, y como suele suceder, empezaron a tener diferencias de tipo laboral y económicas, así que el señor Rafael G Travesí quedo fuera del equipo de trabajo de mi padre y su lugar lo tomó Carlos Suárez, quien reprochó la deslealtad de Travesí y le prometió jamás fallarle, no sólo como representante, sino como amigo, y puedo decir con orgullo que Carlitos lo cumplió hasta que murió.
Era tal la confianza de mi padre en sus dos amigos que cuando salió de la Empresa Mexicana de Lucha Libre y se convirtió en luchador independiente, les entregó una fuerte cantidad de dinero para que ambos viajaran a Centro y Sudamérica, en donde la historieta y sus películas tenían una gran aceptación, así que viajaron bajo la consigna de abrir mercado luchístico para mi padre y otros luchadores.
Al final, este sueño se hizo realidad y El Santo triunfó en El Salvador, Guatemala, Panamá, Ecuador, Venezuela, Colombia y muchos países más.
Fernando Oses ingresó a la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM) en 1967 y murió el 3 de mayo de 1999. “El cine es como una enfermedad que le entra al escritor en la sangre, ya no tiene salvación, pero es una enfermedad que no mata, al contrario, es creadora y da mucha vida”: Fernando Oses.
Nos leemos la próxima semana para que hablemos sin máscaras.

By El hijo del Santo

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