jueves, 11 de abril de 2013

La leyenda seguirá en buenas manos

Generaciones y generaciones de mexicanos y extranjeros pasan, pero la leyenda de El Santo perdura por encima del tiempo. En entrevista exclusiva, el Enmascarado de Plata narró pasajes de la historia de su padre y cómo ha sabido portar con orgullo la tapa más famosa, querida e importante del pancracio azteca de todos los tiempos.
“Es un legado que mi padre dejó en vida en mis manos con la plena confianza de que el Hijo del Santo a fallar, no lo iba a defraudar y, orgullosamente, puedo decir que en treinta años de actividad, he luchado, literalmente por hacer una bonita carrera, por dignificar mi deporte, por cuidarlo, por apoyar a muchos de mis compañeros y esto lo hago con mucho cariño, con mucha pasión porque amo la lucha libre”.
—El Santo es una leyenda que se exportó al mundo...
—La cultura de enmascararse en la lucha libre, el Santo fue uno de los primeros luchadores enmascarados, antes de él hubo algunos otros, pero perdieron la máscara en algún momento y El Santo inició enmascarado y pasaron diez años, y la gente se preguntaba cómo era posible que continuara enmascarado, después pasan veinte años y El Santo empieza a hacer una leyenda de su personaje, precisamente porque la gente no lo conocía. De hecho, yo recuerdo que en la década de los años 70 se hablaba de que El Santo no era el mismo, que era su hijo el que ahora luchaba y a mi papá le daba risa, porque decía que ‘ya son un aulto’, ya tenía unos cincuenta y tantos años y seguía activo. Algo muy grato y que a mí me da mucho orgullo es que su cine, aparte de la lucha libre, la historieta le abrió las puertas en Centro y Sudamérica, aquella que editaba José G. Cruz. Primero El Santo fue conocido por la historieta y luego por el cine.
—El Santo es el primer gran superhéroe mexicano...
—La visión de José G. Cruz fue muy interesante porque lo hizo muy humano, El Santo no tenía poderes, entonces, la gente fácilmente se identificaba con él porque El Santo usaba la fuerza nada más de su cuerpo, su inteligencia y la fe en la Virgen de Guadalupe. Todo esto fue logrando que El Santo se convirtiera en un superhéroe mexicano, de carne y hueso y bueno, pues trascendió a otros países con el cine y se ha convertido en una leyenda, porque ahora ya todos dicen que son leyendas. Leyenda, El Santo, por ahí, Blue Demon. Pero él siempre fue el número uno.
—¿Serán las máscaras más preciadas, las de El Santo y Blue Demon?
—Yo pienso que sí. Es lo más representativo, pero lo que pasa es que El Santo fue primero.
—¿Cuánto vale la máscara de El Santo?
—Yo creo que no tiene precio, es un símbolo, es un ícono de la cultura popular mexicana. Es un gran orgullo estar en Europa o estar en otros países y ver un mariachi, ves México; o ver una Bandera, ves México; una botella de tequila, ves México; una máscara de El Santo, es México. Eso es muy bello y lo digo porque yo he tenido la oportunidad de luchar en Europa y es impresionante cómo mucha gente identifica esta máscara y me preguntan si es la máscara de El Santo, porque no saben si soy o no soy, no tienen por qué saberlo, pero sí es un símbolo, claro.
—¿No se ha dado esa fusión en la que dejes de ser el Hijo del Santo para ser El Santo?
—Con el puro grito en las arenas es suficiente, a mí no me gritan Hijo del Santo, me gritan ‘Santo’, y eso es la voz del público y el público es el que tiene la última palabra. Yo me quedé como el Hijo del Santo porque cuando empecé mi carrera, mi padre vivía y él seguía activo en el espectáculo, entonces, obviamente estaba El Santo y el Hijo del Santo. Cuando él muere, de alguna manera yo continúo como el Hijo del Santo, pero llega un momento en el que el Hijo del Santo se convierte en un personaje nuevo, en un personaje que empieza a labrar su propia historia, a ganar campeonatos, a ser una historia propia y después pensé que era ingrato quitarme el ‘Hijo’.
—Tu padre no te dejaba ser luchador...
—No me dejaba porque es una carrera peligrosa, por las lesiones, pero en el fondo yo pienso que el mayor anhelo de mi padre era que su personaje no mueriera y obviamente que lo heredara uno de sus hijos.
—¿Hasta qué edad esutvo luchando El Santo?
—Yo creo que a los 64 años se retiró. Estaba entero, estaba bien, lo que pasa es que bueno, también ya era momento de decir adiós, pero se fue muy bien, de hecho, cuando murió, estaba físicamente entero. Murió a los 66 años, dos años después de haberse retirado.
—El Santo, un luchador por siempre...
—Como luchador, siempre hay que saber retirarse a tiempo, sobre todo cuando tú ya te das cuenta que tu cuerpo ya no es igual. Él no se quitó la máscara, sin embargo, tras su retiro, él siguió haciendo escapismo en el Teatro Blanquita y en diferentes lugares. El hecho de ponerse su máscara y ser El Santo le daba satisfacción. Para él era igual de divertido hacer cine, leer la historieta, ver fotos, todo lo que tuviera que ver con El Santo, para él era una pasión, entonces yo creo que él se murió por otras causas, desde mi punto de vista. Él enviudó y después de eso, yo siento que se vino hacia abajo, fue un matrimonio de 40 años y ya la mayoría de mis hermanos habían hecho sus vidas y mi papá de alguna manera ya como que decía ‘como padre yo ya cumplí, el más joven o el que queda (el Hijo del Santo) ya está terminando su carrera universitaria, así que yo como papá cumplí’ y como que decía ‘pues ya’. Pero creo que sí le afectó mucho”.
—En tu infancia, ¿cómo no decirle a tus amigos que tu papá es El Santo?
—Era un secreto, pero sí es difícil porque es un gran orgullo, era algo muy bello poderlo compartir y bueno, pues era como una prohibición y después entendí que era parte de cuidar esta máscara y ahora yo estoy igual porque también estoy de alguna manera esclavizado con el personaje. Aunque yo les he dicho (a sus hijos) que lo compartan con sus verdaderos amigos.
—¿Qué pasa sin la máscara de El Santo?
—Pues te conviertes en una persona normal y tengo que hacer cosas que hacemos todos: formarte en una fila, si se te poncha una llanta, pues no hay quién la cambie, hay que cambiarla uno mismo. Sí, vas al banco, haces filas, vas a los lugares con máscara y obviamente se abren las puertas, lo que es muy agradable, pero también he aprendido a vivir esta parte privada.
—¿Qué sucede cuando suplantan al El Santo?
—Eso no lo puedes evitar (que se presenten impostores bajo el nombre de El Santo) porque obviamente por eso vendemos máscaras en la tienda, para que la gente las use. Pero es curioso, porque a veces la gente se pone la máscara y tienen autos convertibles y andan con el toldo descubierto y mucha gente me pregunta, ahora con las redes sociales, ‘¿Santo, estás en Cuernavaca? Porque vimos al Santo’. No, yo no soy. Ya en las arenas, la gente que es verdadera aficionada, se da cuenta y bueno, no hay problema porque es una manera de estar vivo, de estar presente con el público, eso sí, siempre y cuando no hagan cosas indebidas. Cuento una anécdota muy breve. Un compañero mío, el Cibernético, antes de ser luchador, era parte de la seguridad de una discoteca que existía abajo del Toreo de Cuatro Caminos y él no me conocía, cuando me conocío, me dijo ‘le voy a platicar algo, señor; cuando yo trabajaba ahí, cada sábado llegaba el Hijo del Santo, con máscara y lo invitábamos, entraba gratis, tomaba lo que quisiera. Y un día, cuando yo empecé a entrenar y a conocer a los luchadores, yo lo veía a usted y decía ‘no se parece al que va a la discoteca. Hasta que un día, el Cibernético le dijo, ‘tú nos estás timando, tú no eres el Hijo del Santo, —pero sí soy— No, porque yo ya lo conocí’. Y lo descubrieron.
En cuanto a las diferencias y similitudes entre ambos enmascarados de plata, el Hijo del Santo reconoció que “yo veo películas de mi padre, lo veo en viejos videos y de verdad, me veo a mí luchando. Me da mucho orgullo porque yo soy más bajito que él, pero mi cuerpo es muy similar al de mi padre”.
—¿La leyenda continuará con tus hijos?
—Sí. Este joven se ha estado presentando en diferentes eventos, tiene 16 años y lo hemos estado preparando. No me quiero adelantar, pero es muy probable que en junio se vaya a Japón, dos meses a entrenar y que allá lo preparen, porque la disciplina de allá es muy importante, entonces viene una tercera generación y ojalá todo salga muy bien.
Sobre sus planes en el terreno profesional, el Hijo del Santo anunció un tremendo combate para el próximo 27 de abril. “Todo por el todo, es una empresa para luchadores independientes donde el slogan es ‘la lucha llibre como un arte en vivo’ para rescatar la lucha tradicional, el respeto por el público y aquí no hay groserías por el micrófono, no hay pachangas, aquí es lucha seria.
El Hijo del Santo se presentará el sábado 27 de abril en el Gimnasio Olímpico Juan de la Barrera en una función sin precedentes donde hará mancuerna con el Hijo del Solitario y Dr. Wagner Jr. para defender los colores de México ante los estadonidenses capitaneados por Oliver John.
Por último, el Hijo del Santo anunció la salida a la luz de su documental. “También estoy muy contento porque ya terminamos el documental que realizamos desde hace dos años, El Hombre Detrás de la Máscara. Un documental muy interesante donde el público podrá ver la vida de el Hijo del Santo detrás de la máscara. Esta producción es de IMCINE, dirige Gabriel Obregón y se está inscribiendo en festivales de cine nacionales e internacionales. Así que yo espero que nos vaya muy bien”, finalizó.

Cortesía de: estadiodeportes.com.mx y ALDO FERNÁNDEZ

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