viernes, 26 de abril de 2013

Tres ídolos mexicanos que se fueron en un mes de abril



Primera caída: El México de los años 50
Aquel México de los años de 1950 (que yo no conocí), gobernado sucesivamente por los presidentes Miguel Alemán, Adolfo Ruiz Cortines y Adolfo López Mateos, fue un México maravilloso, me platicaban mis papás. Esteba lleno de talentosos y grandes artistas. La música de Agustín Lara, Pedro Vargas, Cri-Cri, Dámaso Pérez Prado y Chava Flores, entre muchos más, como Jorge Negrete, era la que se escuchaba en vecindades, tiendas, restaurantes y mercados, gracias a la magia de los radios de transistores Philco, Magestic y General Electric.

A principios de esta década se le concedió el voto a la mujer y se inauguró la Torre Latinoamericana; también se recuerda por el terremoto de 1957, cuando se cayó de su columna el Ángel de la Independencia.

Los niños de entonces compraban Larines, unas estampitas coleccionables con imágenes de luchadores, de cantantes famosos o de la naturaleza; disfrutaban las funciones de lucha libre en la televisión y jugaban con trompos y baleros de madera. Los flamantes automóviles Ford, Buick, Packard, Pontiac o Cadillac transitaban por las tranquilas calles de la cuidad.

Entonces los deportes de más popularidad eran el box de la Arena Coliseo, la lucha libre de las Arenas México y Coliseo, y las funciones celebradas en Televicentro. Así como el beisbol en el Parque Delta, y el Frontón, que se llevaba a cabo en diferentes recintos, como el Colón, el Metropolitano o el México. También era muy usual asistir a las Plazas de Toros, ‘El Toreo’ y a la México para ver a las grandes figuras, como Fermín Espinoza ‘Armillita’ o Alfonso Ramírez ‘Calesero”. En el espectáculo era común asistir a los teatros Folies, Arlequín, Tivoli o Ideal; y a cabarets como el Capri, el Versalles o el Patio.

Segunda caída: Pedro Infante y Cantinflas
Mientras la grandes figuras del deporte y el espectáculo, como El Santo, Mario Moreno ‘Cantinflas’ y Pedro Infante triunfaban y estaban en boca de todo el país, un joven de nombre Gabriel Siria Levario soñaba en llegar a ser un gran boxeador o un reconocido cantante; y mientras eso sucedía, se ganaba la vida como intérprete solista de música ranchera en restaurantes de la Plaza Garibaldi, como El Tenampa y El Guadalajara de Noche. También se daba tiempo para continuar entrenando box, y como no tenía un sueldo fijo, trabajaba como carnicero y panadero; oficios a los que estaba acostumbrado, ya que en su difícil infancia recolectaba vidrio, cargaba canastas y lavaba automóviles para ayudar a sus tíos, que eran sus padres adoptivos, y con quienes vivía en Tacubaya.

Por un tiempo se le consideró imitador de Pedro Infante, a quien admirada, y hacía todo lo posible para verlo en persona cuando se presentaba en algún lugar. Como en noviembre de 1952, cuando ahorró sus 13 pesos para ver, desde luneta, en el Teatro Lírico, el histórico mano a mano entre Pedro Infante y Jorge Negrete; una función duró dos horas y media. Gabriel disfrutó al máximo, pues sentía simpatía por ambos, pero el momento más esperado por Gabriel y por el público en general llegó cuando cantaron a dúo. Y no perdía la oportunidad de ir al Teatro de los Insurgentes, donde se presentaba Cantinflas con su espectáculo “Yo Colón”, donde la luneta costaba 15 pesos.

Tercera caída: Javier Solís
También le gustaba ir al cine y cuando estaban en cartelera películas de Cantinflas, no se las perdía. Así veía “El Señor Fotógrafo”, en el Cine Orfeón, donde pagaba siete pesos; o se iba al Cine Teresa a ver “Dos Tipos de Cuidado”, con Pedro Infante y Jorge Negrete, por cinco pesos.
Otra de las distracciones de Gabriel Siria, conocido como Javier Solís, era asistir a las funciones de box y lucha libre de la Coliseo. Ahí pagaba ¡ocho pesos!, pero estaba cerca del cuadrilátero, y así fue como pudo conocer a los grandes de la época, como El Santo, Rito Romero, Enrique Llanes, Firpo Segura y Bobby Bonales, entre otros.

Fue en 1955 cuando Gabriel empezó a trabajar en el Bar Azteca, donde permaneció por cuatro años y su amigo, Manuel Garay, fue quien le sugirió llevar el nombre de Javier Solís. Fue tal su éxito, que grabó, a finales de ese mismo año, su primer sencillo. El día del sepelio de su ídolo Pedro Infante, Javier Solís subió a una cripta y cantó “Grito Prisionero”, imitando, entonces sí, la vocalización de Pedro. Y es entonces cuando su carrera artística empieza a despuntar; pero indiscutiblemente es con su álbum “Llorarás, llorarás” cuando alcanzó un éxito rotundo en 1959.

Javier Solís no pudo entablar una amistad con Pedro Infante, pero sí con Cantinflas, a quien le llevó la canción “Sombras” antes de grabarla en acetato, para que la escuchara y así cantársela, en una serenata en su casa, ubicada en Reforma 2402, a su esposa, Valentina Ivanova.

También con mi padre, a quien veía luchar siendo aficionado, llevó una sincera y bella amistad. Viajaron juntos en las famosas ‘caravanas’ a Puerto Rico y Nueva York. Incluso, hay un rumor de que algún día grabaron juntos algunas canciones, pero no para que salieran a la venta; cuando recién se conocieron, su manera de sellar esa amistad fue intercambiando una máscara por un sombrero, que hasta hoy conservo. Cuando murió, mi padre sufrió mucho por no haber asistido a su funeral a darle el último adiós; y realmente no asistió por temor a ser juzgado por la prensa, pues asistiría con máscara y podría pensarse que lo hacía para hacerse publicidad; prefirió llorar su partida en nuestra casa. Esto lo recuerdo porque mi padre nos lo compartía cada vez que hablaba de él.

A Cantinflas tuvo la oportunidad de conocerlo, pues coincidieron en algunas giras y en una ocasión, como un favor muy especial, don Mario Moreno le pidió asistir a su casa a saludar a su pequeño hijo, Mario M. Ivanova; recuerdo que a él le ha quedado grabado hasta este momento de su vida. 

Con el único de estos tres ídolos con el que no tuvo relación fue con Pedro Infante. Estos tres ídolos 
mexicanos, ‘Cantinflas’, Pedro Infante y Javier Solís, murieron en un mes de abril; el primero el 15 de 1957; el segundo, el 20 de 1993; y el tercero, un 19 de 1966. Les recuerdo que este sábado 27 vamos por “La lucha por el honor”, a las 20:30 horas, en Río Churubusco y División del Norte. Dr. Wagner, Santo y Solitario vs ‘La Migra’, Oliver John, Derek Sanders y Shaun Ricker. Nos leemos la próxima semana, para que hablemos sin máscaras.

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