martes, 28 de mayo de 2013

Las tres caídas de Espanto Júnior




El lagunero que hizo enmudecer la arena al derribar al Hijo del Santo y casi pierde la vida ante Octagón.
México, DF. Esa noche, cuando volvió de la oscuridad, despertó ciego y cuadrapléjico en la cama de un hospital. Recordó tantas cosas, entre ellas aquella batalla en la que dejó tirado en un charco de sangre al Hijo del Santo, arrebatándole el cinturón en una lucha espectacular a ras de lona, de la cual saldría en hombros del Auditorio Municipal de Torreón.
No recordaba que días antes, el 6 de marzo de 1996, era un muñeco de trapo tirado sobre la lona del Auditorio Morelos, de Aguascalientes.
Entre los reclamos de cientos de personas que no creían la escena, un niño gritaba; casi cantando: Ya lo mató. Ya lo mató…Ya lo mató.
Jesús Andrade Salas, el rudo más técnico que existió, estuvo muerto unos instantes después de una mala caída. A sus cincuenta y siete años de edad, imposibilitado de la vista y con múltiples dolores en el cuerpo, sueña con volver a luchar y despedirse para siempre de los cuadriláteros.
En las instalaciones del gimnasio El Ranchero, en la calle Javier Mina de Gómez Palacio, Durango, donde sus hermanos entrenan nuevas promesas, recordó que peleó contra los grandes, triunfando bajo el nombre de Espanto Júnior, hasta que lo desenmascararon y quitaron su cabellera.
Luego por unos meses fue Santo Negro. Y cuando la fama le coqueteó una vez más se llamó Pentagón: el rival de Octagón, ese ninja mexicano que en los noventa ensayaba katas al ritmo de La Bamba, de Ritchie Valens, y trepaba a las cuerdas volando con los brazos abiertos.
Jesús debutó a los 14 años de edad en la Arena Ferrocarrilero de Gómez Palacio, ante un público que se burlaba de su complexión delgada y su marcado nerviosismo. Un público exigente, mienta madres y bravucón, bañado en cerveza que gritaba: ¡Ehhh! ¡Ese flacoooo qué! Tenía el cabello largo, piel morena y la furia del barrio Trincheras tatuada en cada lance, en cada llave.
Recuerda que en sus inicios entró de emergente en una lucha estelar en la Arena Olímpico Laguna caracterizando a El Moro II. Rey Mendoza y su rival en esa lucha, se acercó al término de la función, le palmeó la espalda.
— ¡Muchachito! Siga así para que sea como su paisano Panther.
Jesús Andrade había empezado a entrenar desde chico, fue el primogénito de siete hermanos y tres hermanas. Poco después de abandonar la secundaria, su padre José Andrade, El Moro, un luchador local que le gustaba la disciplina, decidió que sus hijos conocieran la lucha olímpica para alejarlos de los vicios de la calle.
— Cuando no iba a entrenar, mi padre me agarraba a cintarazos. Dije: ‘Mejor entreno’, porque los cintarazos cuando está uno chavo, duelen mucho.
Fue Jesús Sánchez Almanza, El Noble, quien lo llevó de la mano por la lucha libre profesional.
— Era una persona bastante ágil, muy entusiasta. Era volador. Dio muy buenas luchas con El Hijo del Santo. Desgraciadamente tuvo un accidente en una lucha con La Parka. Hay cosas de las que ya no me acuerdo. Ya son 76 años. Ya se me acabó la mezcla —Contó Sánchez Almanza afuera de su casa en la colonia Fidel Velázquez, un sector popular donde también vive Jesús Andrade.
Del karma al averno…
Habían pasado cuatro años desde aquel debut prometedor, pero realmente no pasaba nada que cambiara el rumbo de su vida. Jesús Andrade se fue a Ciudad Juárez, Chihuahua a la aventura… a ver qué encontraba.
Un día en la calle se encontró con unos amigos de Gómez Palacio, también luchadores, quienes le presentaron a Salvador Guerrero Quesada, Gori Guerrero. Tenía un lugar en la colonia Chaveña llamado Arena Internacional. Ahí lo bautizaron como Moro Morales, haciendo pareja con Espectro II.
Pasaron tres años, viajando y luchando de Juárez a Monterrey. Se llamó Príncipe Karma, El duende que camina,y Averno.
En 1978, sin otra profesión, o estudios, luchó en Plaza de Toros Torreón para el Consejo Mundial de Lucha Libre. Polo Torres, El Oso Lagunero, promotor y ex Campeón Nacional Completo, lo sentenció al programarlo en la segunda función contra Centella Azul: Si la haces, te quedas, si no te regresas a tu arenita rascuacha.
— Y la armé en grande. Gané en mi debut. Siempre había luchado como técnico, ahí me empezaron a programar de rudo.
Subió a las terceras luchas con su pareja El Oso Negro, hasta que llegaron a ser estelares. Ganó el Campeonato Ligero del Norte al mítico Halcón Suriano, maestro de Blue Panther. En 1982 fue programado para la Arena Coliseo de la Ciudad de México, donde poco a poco y siempre en las terceras luchas llamó la atención con su pelea a ras de lona, casi olímpica.
— Al poco tiempo me cambiaron el nombre, una persona de ahí dijo que tenía mucho tiempo peleando con ese nombre, y me pusieron Negro Andrade, me desilusioné mucho porque mi padre tenía muchos años siendo El Moro. Me desilusioné tanto que me regresé para Gómez.
Y siguió sus peleas como gladiador local, hasta que Héctor Valero, promotor y periodista, sugirió que regresara a México como Espanto Júnior, de la dinastía de los Cisneros: José Vázquez Cisneros, Espanto I, y Fernando Cisneros Carrillo, Espanto II.
En ese entonces Mario Saucedo, un luchador afiliado al Consejo, contó que pretendía pedirle el nombre de Espanto a Fernando Cisneros. Coincidió que ambos estaban interesados, y Mario se hizo a un lado, respondiendo: Encantado Chuy, adelante.
— De él surgió esa idea. Gracias a Dios que Fernando, El Jefe, así le decía, me prestó el nombre. Ya me había visto luchar. Ya sabía de lo que era capaz. Me leyó la cartilla. Le supe dar lustre al nombre.

El rival del Hijo del Santo
Espanto Júnior debutó en 1984 en el Toreo de Cuatro Caminos con Blue Panther como su compañero. Pelearon contra Hijo del Santo y el Hijo de Black Shadow.
…La rivalidad entre ellos estaba escrita desde el 25 de octubre de 1963, cuando en la Arena México, el original Enmascarado de Plata, despojó de la tapa a José Vázquez Cisneros, El Espanto I, con la llave de a caballo, en un combate conocido como La Lucha de la muerte.
Años después, en 1966, Espanto I y II, despojarían del Campeonato Nacional de Parejas a El Santo y Rayo de Jalisco. Y el 31 de mayo de 1968, después de una función en la Arena Coliseo de Monterrey, Espanto I y José Bocanegra, Misterio II, fueron asesinados a balazos en una cantina a manos de Mariano Núñez, el cantinero que no quiso servir unos tragos más, y se defendió aparentemente de una agresión huyendo ocho años por el norte y sur del país, para finalmente ser capturado en Reynosa, Tamaulipas el 16 de marzo de 1975, donde se ahorcó en su celda antes de escuchar sentencia…
La rivalidad por la historia y los recuerdos de aquellas batallas fue tanta, que el 31 de agosto de 1986 fue programada una especie de remembranza, en la que Hijo del Santo y Espanto Júnior apostaron la máscara en la Plaza de Toros Monumental de Monterrey.
Fue una lucha sangrienta, Jesús Andrade perdió la máscara: y su nombre fue conocido a nivel nacional: el hombre de Gómez Palacio, Durango, cerquita de Torreón, Coahuila que poseía habilidades envidiables y un físico de campeonato.

El Santo Negro
— Cuando se enfrentaban estabas viendo dos luchadores técnicos arriba del ring. Me atrevo a decir que Espanto Júnior superaba en técnica al Hijo del Santo en sus inicios, platicó Carlos Padilla Muñoz, ex promotor y periodista deportivo en La Laguna.
Él presenció luchas de antología en el Auditorio Municipal de Torreón después de haber perdido la máscara. Eran llenos totales, la ciudad se volcaba a verlos pelear.
— Dominaba mucho la lucha técnica, a ras de lona, como era antes. La lucha de verdad. En una ocasión le hizo garras la máscara al Hijo del Santo, lo dejó tendido en un charco de sangre. Estaba en juego el Campeonato Mundial, fue una de las luchas más técnicas que he visto, podías oír el zumbido de una mosca del silencio que se hizo. Ahí vimos un Espanto que tenía más capacidad técnica que el Hijo del Santo.
Campeón, y en su tierra, Espanto Júnior fue sacado en hombros del Auditorio Municipal, recibiendo en su rostro la brisa cálida de La Comarca; el hijo de la leyenda de plata estaba herido en su amor propio, y lo retó máscara contra cabellera el 2 de agosto de 1987.
— Pelearon máscara contra cabellera. Perdió El Espanto con la llave de a caballo (Creación del Santo).. Jesús Andrade tenía todos las cualidades para ser uno de los mejores peleadores de México. Estaba en su mejor momento.
Para 1992 nació la empresa AAA, con Octagón y Konnan como estandartes. El empresario Antonio Peña lo invitó a formar parte de la aventura, al igual que al Hijo del Santo y muchos luchadores más.
Antonio Peña, considerado como un icono, un innovador de la lucha por sus creaciones de ídolos y rivalidades, propuso a Jesús convertirse en Santo Negro, rival del Hijo del Santo: Vas a tener trabajo, si no, no va a haber jale.
— Acepté. Gracias a Dios pegó, y pegó con tubo. Era una gran pesadilla para el Hijo del Santo, recordó Jesús Andrade.
Era el año de 1995, soñaba con tener una revancha con El Hijo del Santo, a quien había ganado un campeonato. En su contra tenía haber perdido la máscara y cabellera. Eso duró un par de meses.
— Hubo problemas con la familia del Hijo del Santo, que por qué permitían que hubiera otro Santo. Santo Negro desapareció. La noticia no me sorprendió, era lógico. Yo admiro al Santo, es una gran leyenda. Y también quiero mucho al Hijo del Santo pese a que fue mi gran rival a morir. En mi lecho de dolor ha demostrado ser amigo, ser compañero.

La última caída
Sin nombre, sin máscara. Y con mucha lona recorrida, la empresa AAA quería otra rivalidad. Octagón era el ídolo, estaba terminando de protagonizar una película, de las últimas de la era del cine de luchadores. Y Pentagón nació en 1995.
— Quiero que sepan que iba a desbancar a Octagón. En este trabajo surgen rivales en cualquier momento.
El 6 de marzo de 1996, la lucha estelar en Aguascalientes tuvo en el bando rudo a Fishman, Cibernético, Psicósis y Pentagón, contra Octagón, Konnan, La Parka y Último Dragón.
— Salí en autobús de la Ciudad de México, me acompañaba Black Power, Cuando abrí los ojos ya estaba en el hospital, todo se me borró, es como si no quisiera contarlo. No recuerdo cuando estaba en los vestidores de la arena, no sé cómo fue la lucha ni los detalles del accidente, es algo muy extraño, pero ahí existe un vacío que no sé si alguna vez recordaré.
Casi empezada la batalla, estaba mano a mano contra La Parka, un peleador de más de 1.80 de estatura.
— Yo le quise dar un rodillazo, él se agachó. La altura fue mucha, medí mal mi caída y caí enconchado. Con mi peso la barba pegó al pecho, se abrieron mucho las vértebras y golpearon la médula.
En los videos propiedad de Televisa, hay fragmentos de esa lucha: Pentagón tomó impulso catapultándose contra las cuerdas. La Parka esperó, se agachó y lo mandó a volar, cayendo de espalda y rebotando su cabeza contra la lona. Su cuerpo quedó inmóvil, con los brazos al lado. La Parka, expectante, caminó despacio: lo tomó de la cabeza intentando hacerle un candado. Ya había notado que no respondía.
Entonces lo puso de espalda pegado a las cuerdas, después con la cara al techo trató de reanimarlo a cachetadas y a base de resucitación cardiopulmonar. Abajo del ring, Octagón, el gran rival, otorgó primeros auxilios a su compañero, pidiendo la llegada de la camilla. Un niño gritaba. Ya se murió. Ya se murió. Una mujer desesperada pedía un médico. Y al salir en camilla, un hombre aullaba que era un fraude. El diagnóstico: traumatismo cráneo encefálico severo, y contusión medular cervical alta.
— Eso me provocó el paro cardio respiratorio arriba del ring y la cuadraplejía. Todos mis compañeros me organizaron funciones, mandaban ayuda a mi familia para salir adelante de mi situación. Tuve apoyo de una forma o de otra.
Estuvo tres días en coma, no podía hablar, ver: ni moverse. Hijo del Santo, Octagón y La Parka fueron a visitarlo, ninguno contó detalles del accidente. Fue trasladado al hospital San José, de Gómez Palacio. Y una tarde, desesperado, quiso acabar con el sufrimiento.
— En la cama del hospital quería matarme, pero no podía moverme, quería suicidarme. Fui un cobarde. En un instante que pude mover la pierna y el brazo me dejé caer de la cama con la intención de morir. Mi esposa y el doctor me levantaron. Nada me dolía. Esa noche en la cama del hospital, dije: Perdón padre eterno por lo que acabó de hacer, aun así como estoy tu me quieres con vida. Y lloré, muy amargo que lloré, al poco tiempo me hicieron oración, y en un día que no recuerdo, dije: Señor levántame, Dios permíteme llevar tu palabra.
Empezó a balbucear. Los médicos decían que no iba a volver a caminar. Un 13 de mayo dio sus primeros pasos.
— Empecé a rodar, a gatear. Mi hermano Diamante iba por mi a la casa y me traía (gimnasio El Ranchero) en silla de ruedas. Todo empezó como un bebé.
Jesús Andrade Salas recobró el habla y 15 por ciento de su vista. Una casa que había comprado la vendió y adquirió una más modesta.
También el carro se fue en sus rehabilitaciones. Los ahorros de toda la vida.

La leyenda lagunera
En el gimnasio El Ranchero los niños le gritan Pentagón a Jesús Andrade. Se dedica a llevar la palabra de Dios a las arenas de lucha libre, donde vende discos compactos con videos de sus peleas para solventar la situación económica.
— Pese a que voy como Pentagón, la gente me dice: ‘Espanto, que buenas luchas dabas contra Hijo del Santo’. Me llena de orgullo saber que cumplí y la gente desquitó su boleto. Y aunque ya esté grande, me gustaría despedirme luchando, sería algo muy hermoso aventarme unas luchitas.
Jesús Andrade Salas aún está fuerte por el trabajo en gimnasio, aunque se le dificulta realizar movimientos, como subir al ring. No anda de noche por su mala visión. Es hermano de los luchadores retirados Brillante, Diamante, Zafiro, Kevin y El Fúnebre. Su hermano Pentagoncito sigue en activo. Y es papá del nuevo Espanto Júnior, y tío del internacional La Sombra.
Tuvo cuatro hijos con su esposa María Francisca Castañeda, a la que nunca llevó a las luchas porque, dice, iba a trabajar.
— Me gustó mucho Espanto Júnior por los logros, pero a Pentagón Dios lo puso en el ring, lo derribó, levantó y lo hizo caminar.

Cortesía: www.vanguardia.com.mx y Quitzé Fernandez


1 comentario:

  1. Excelente Remembranza Luchistica ... Saludoos y Felicidades Para Quienes Conforman Este Hermoso Blog... Atte. Jorge Hdz ( El Diego Verdaguer ) :)

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