viernes, 21 de junio de 2013

Los luchadores independientes


Primera caída: La libertad
Estimados amigos de RÉCORD, les escribo desde la Bahía de San Diego, en California, lugar donde estoy desde el pasado sábado 15 de junio ya que asistí a celebrar con mis amigos de Costa Salvaje el segundo evento de Baja Bash California en el Puerto Pavillon, donde me honraron con el reconocimiento 2013 por mi labor como vocero oficial de esta noble e importante organización defensora de los mares.
En estos días que he estado fuera de la Ciudad de México, en compañía de mi amada hija, he tenido mucho tiempo para reflexionar en relación a lo que implica ser libre. Los pros y contras que surgen en nuestra vida cuando decidimos tomar la decisión de ser independientes en todos los aspectos y no sólo en nuestra profesión, empezando por aprender a poner límites y a exigir que nos respeten.
Nadie nos impide ser libres, sólo nosotros mismos. Cuando descubrimos esta maravillosa actitud, este valor nos hace sentir bien. Sin embargo, llegué a la conclusión de que cuando los seres humanos logramos tomar conciencia de esto, buscar un cambio y aprendemos a decir “¡No!”; cuando nos hacemos responsables de nosotros mismos, defendiendo nuestros derechos e ideales, la mayoría de la gente se molesta al ver nuestra sana actitud, y la razón es muy simple: se molestan porque ya no nos pueden manipular y no convenimos a sus intereses.
Segunda caída: Los desacuerdos
Recuerdo a mi padre haberle escuchado decir que nadie tiene derecho a explotarnos ni a ponerle precio a nuestro trabajo.
Mi papá fue siempre un hombre congruente con sus palabras. Por ello, en la década de los años 50, decidió poner un límite a los dirigentes de la Arena México, exigiéndoles mejores sueldos y condiciones de trabajo, debido a que semana a semana, en las funciones celebradas en las plazas de la entonces Empresa Mexicana de Lucha Libre, a pesar de que las arenas lucían abarrotadas, de ser un luchador taquillero y merecer mejores oportunidades económicas, su sueldo era mínimo.
Entonces, se atrevió a presentarse en las oficinas y de frente pedir lo que consideraba que sería justo que se le pagara (que por mucho no era ni remotamente en sí lo realmente justo). La respuesta fue drástica: “Si no te gusta lo que te pagamos, ahí está la puerta”. Por dignidad, mi padre decidió irse del hasta entonces monopolio creado por la organización Lutteroth, (de aquel entonces al día de hoy no existe mucha diferencia, y un claro ejemplo soy yo).
Así que muchos otros luchadores al ver la determinación y valor de El Santo, siguieron sus pasos y poco a poco fueron más y más los que decidieron cambiar la esclavitud por la libertad, formando un importante grupo de luchadores que con el paso del tiempo fue conocido como ‘Los Independientes’, teniendo como estandarte a los señores Benjamín Mora Orta y Francisco Flores.
No tuve el gusto de conocer al señor Mora, pero don Francisco Flores, hasta su muerte, fue un hombre íntegro y excelente dirigente que siempre nos dio nuestro lugar y nos brindó un trato justo y digno por ser nosotros, nada más y nada menos que la materia prima de este negocio. En aquel entonces, este seleccionado equipo estaba formado y encabezado por El Santo, Mil Máscaras, Blue Demon, Huracán Ramírez, Rayo de Jalisco, El Solitario, Dr Wagner, Ángel Blanco, Ray Mendoza entre muchos más como René Guajardo y Aníbal.
Descubrieron que juntos, unidos y siendo independientes, podían ganar mejores salarios, podían viajar en mejores condiciones y llegar a mejores hoteles y no por el hecho de sentirse estrellas, sino porque así podían descasar y brindar mejor rendimiento en cada función.
Con mucho orgullo les puedo decir, estimados amigos, que hasta ahora, la mayoría de los hijos y descendientes de estos grandes luchadores, seguimos siendo independientes, defendiendo el estandarte de nuestros padres y, obviamente, a los dirigentes de las dos empresas más importantes del país, luchísticamente hablando, no les parece y les molesta.
Tercera caída: Felicitación a mis compañeros
No es ningún secreto y hasta el más distraído aficionado puede darse cuenta de lo que la Triple A intentó hacer en su reciente función y en los últimos meses al contratar a muchos de los luchadores independientes que trabajan en Todo X el Todo.
Nosotros habíamos anunciado con anterioridad nuestro cartel para este sábado 22 de junio en el Gimnasio Olímpico Juan de la Barrera y de pronto, ya tenían en su programación a varios de los luchadores que desde un principio han sido parte de nuestro equipo y que ellos, en años, o en mucho tiempo, no habían contratado.
Así, los programaron una semana antes de nuestra función, mostrando con esta actitud el pavor que nos tienen a pesar de que no somos una empresa con los recursos económicos que tienen ellos. Claro, la diferencia es el talento que tenemos para programar, organizar y desarrollar nuestras funciones, basándonos en la disciplina y el respeto a este bello deporte, a las autoridades (como los es la Comisión de Lucha Libre del DF) y al público, independientemente de la manera digna y respetuosa en que somos tratados dentro y fuera de los vestidores mis compañeros y yo.
Obviamente, si somos independientes podemos ir a donde queramos y eso es muy importante aclararlo, ya que a nosotros no nos molesta que ellos se contraten en otras empresas. Ése no es el punto, lo curioso es que últimamente estas empresas, a falta de talento, atractivo y variedad en su elenco, han empezado a reconocer el talento de mis compañeros que, por cierto, me da gusto, pues nadie mejor que yo sabe lo que valen.
Por eso, desde que inició este proyecto, los convoqué para el Toreo de Cuatro Caminos en 2008 cuando, igual que mi padre, me vi ‘vetado’ por la Arena México sólo por haber pedido un mejor salario por mi trabajo y donde la respuesta fue la misma que a mi padre: “ahí está la puerta”. Incluso, agregaron lo siguiente: “es una tradición no pagar” y aunque fue de “broma” la realidad es que nunca quisieron pagarme, ni siquiera algo digno y más en referencia a las entradas que hacia no sólo yo, ya que no lucho solo, sino todos mis compañeros.
Para muestra están mis recibos de honorarios. Llegaron al grado de poner en las paredes de la Arena México memorándums donde decía que quien luchara con El Hijo del Santo sería sancionado y esta represalia no fue sólo a luchadores, sino a promotores de toda la República Mexicana. Jamás pensaron qué haría yo al dejarme sin trabajo de un día para otro; sin embargo, Dios es muy grande y mi personaje y profesionalismo me sacó adelante.
Ahora, los dueños de la empresa de las tres letras se ha dado a la tarea de llamar a varios luchadores y ofrecerles funciones, pero con la condición de no trabajar conmigo. Afortunadamente, la mayoría han sido valientes y no se han dejado amedrentar; hoy los felicito por saber poner límites, por no cumplir amenazas absurdas como no trabajar en Todo X el Todo. Y no conformes con esto, ahora, hasta revistas y periódicos están condicionando si nos apoyan, pero de esto les hablaré en otra ocasión. Por lo pronto nos vemos este sábado a las 8.30 pm.
Y nos leemos la próxima semana sin máscaras.

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