viernes, 26 de julio de 2013

¡Debuta un enmascarado que se hace llamar El Santo!

Primera caída: Hace 71 años, habla El Santo.
Esta es la historia en donde mi padre recuerda con nostalgia aquel inolvidable domingo 26 de julio de 1942.

“Fue el día más importante en toda mi carrera y posiblemente de mi vida. Me sentía abrumado por la responsabilidad de ser un hombre casado, había dejado atrás la bohemia de la adolescencia. Acariciaba esa máscara de cuero de cerdo, tosca, atroz que se imponía como una especie de cárcel. Toda mi ilusión a mis 25 años y el latir de mi corazón apresurado se centraban en el triunfo y en colmar de dones a mi mujer. Repletar la casa de muebles, pues no me avergüenza decirlo, nuestra casa estaba casi vacía, pero estaba llena de calor. Mi esposa me miró extrañada, me acababa de poner la máscara plateada que había fabricado en aquella máquina de coser con tanto entusiasmo durante dos semanas para convertirme en El Santo. Al portarla dejaba de ser una persona para convertirme en el futuro, en un personaje.
Había luchado con máscara ya muchas veces. Hay algunos viejos programas que aún conservo y hablan del Hombre Rojo y del enigmático Murciélago II, creo que fui el primer luchador en utilizar un número romano, lo que hoy es muy usual.
Don Chucho Lomelí atendió mi solicitud, le pedí que me buscara un nombre, una máscara ya que no iba conmigo aprovechar la fama de otro, que era el sensacional Murciélago Enmascarado y más aún si Jesús ‘Murciélago’ Velázquez no estaba de acuerdo. Y don Chucho me sugirió El Angel o El Santo, yo elegí el segundo y quedé en la espera del milagro, empecé por la provincia sin suerte y llegué a la Arena México.
El diario la Afición, en su edición de domingo ponía alertas a sus lectores en los encabezados: ‘¡Debuta un enmascarado que se hace llamar El Santo!’.
Por primera vez la crónica me concedía un espacio. Aclaro, que nunca los llamé”.

Segunda caída: Debut de El Santo.
“Ese domingo llegué a la Arena y me dirigí a los vestidores. Era un manojo de nervios, mire a todos, los saludé. Y ahí estaba el ‘Murciélago’ Velázquez, dueño de sí, burlón, con ese genio de sabio insolente que le acompañaba. Por allá ‘Bobby’ Bonales, atlético, esplendoroso, mimado por el público, ‘Gorila’ Macías, el buen José, con la estampa de un King Kong humanizado. Más cerca de él, un aventurero, Ed Pavloski, a su lado Bobby Rood, uno más que veía en este ring el suelo de la conquista.
El Lobo Negro paseaba de un lado a otro dirigiendo menosprecio a los ahí presentes, y también estaba ahí el flamante Campeón Nacional Welter, Ciclón Veloz, muy serio o demasiado serio diría yo.
Me preguntaba con quien tocaría luchar, lógicamente me enfrentaría a todos porque se trataba de una Batalla Campal pero en algún momento tendría que enfrentar a uno de los siete contrincantes y debo confesar que en lo más íntimo de mis pensamientos sentía temor de que alguno me hiciera pedazos y tendría que regresar a mi hogar con una pena más que resistir: la derrota. Sin embargo algo más allá me decía que debía intentar cambiar esos pensamientos negativos por positivos ya que mi esposa me había dado con todo su amor y dulzura su bendición y no podía fallarle.
Me vestí sin saber cómo, me coloqué mis mallas color negro con vivos grises, las calcetas, las zapatillas, el calzón, una bata también gris y mi máscara plateada. Al subir al ring de la Arena México, escuché que alguien me gritó ¡Payaso! Con una fuerza que aún retumba en mis tímpanos. Esto aumento los nervios, así como ir viendo sobre el cuadrilátero a mis siete enemigos, yo me sentía un novato rodeado de tantas estrellas.
A penas sonó el gong, cayeron sobre mí como energúmenos, me encontraba rodeado, me sentía presionado por las moles humanas, soportando golpes, llaves y castigos, sin embargo mi físico empezaba a reaccionar, no se si por amor propio o por el instinto de no dejarme humillar, así que mi táctica fue atacar a uno y a otro para después eludirlos uno por uno con la intención de que entre ellos se eliminaran pero era difícil porque yo era la presa codiciada y la expectación estaba sobre mí.
No sé cómo acabó la campal pero los supervivientes fuimos Ciclón Veloz y yo.
Sin embargo la pesadilla apenas empezaba, era cierto que me había ganado el derecho de ir en la lucha estrella ¡Pero contra el Campeón Nacional Welter y en mano a mano! Sudaba frío al retirarme al vestidor, caminaba por el pasillo entre silbidos, rechiflas y el repudio popular. Yo sólo imploraba la ayuda del cielo para salir bien librado”.

Tercera caída: Mi debut contra Ciclón Veloz.
“Hay que saber qué clase de luchador era Fausto Nicolás Veloz. Un experto en llaves, un maestro de la acción directa ¿Y yo con qué derecho ocuparía la lucha estelar? Ese fue el principio de sentirme un hombre valiente, de sentir que ese era mi deber para alcanzar el estrellato y dejar de ser preliminarista.
Al estar frente a él impuse mi estilo rudo, lo golpeaba por todos lados y me sentía incasable, logré doblar su cuerpo con una serie de rodillazos al estomago y colocarle espaldas planas, le gané la primera caída ante los silbidos de los asistentes, eso me devolvió la confianza y me dirigí sonriente a mi esquina. Podía con él, por grande que fuese. Hasta ese momento había logrado mi propósito de armar un escándalo. Ahí estaba don Chucho Lomelí, el match maker, el padrino, ¡el referí! No sólo podía enjuiciarme, animarme o descorazonarme, también podía castigarme. Inició la segunda caída y me sentía confiado, tenía un ojo en don Chucho y otro en Ciclón Veloz pero las rechiflas no cesaban. Estaba meditabundo cuando en una reacción, Ciclón me dio una lección de técnica y destreza con una serie de efectivos topes y patadas voladoras logro dominarme, me derribo en más de cinco veces a la lona, hasta que me noqueo. Después supe que habían pasado tres minutos cuando recobre el sentido pero ya había perdido la segunda caída.
En mi desesperación le reclamé al réferi y al ver que le levantaba la mano a mi adversario pensé que me faltaba tanto y tanto!”. Queridos Amigos de Récord, la próxima semana les compartiré el final de este relato del Santo por lo pronto, les recuerdo que mañana viernes 26 de julio se estarán cumpliendo 71 años de esta historia del debut del Santo y la vamos a recordar rindiendo un merecido homenaje en su honor dentro de nuestra función de ‘Todo X el Todo’ este próximo sábado 27 de julio en el Gimnasio Olímpico Juan de la Barrera. No falten, ahí los esperamos. “Que iba a tener paciencia! yo era un hombre pobre y estaba en el ring para pelear y vencer”: El Santo. Nos leemos la próxima semana para que hablemos sin máscaras.


1 comentario:

  1. Una gran felicitación a un luchador agil,fuerte,incansable,entregado,diciplinado y profesional, gracias xser El santo!!!

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