domingo, 7 de julio de 2013

El Santo y juguete artesanal, al museo


El Mujam dedicará una de sus nuevas salas a objetos inéditos del luchador

CIUDAD DE MÉXICO, 7 de julio.- “…tu retrato lo tengo enfrente de mí y siempre me está diciendo qué chula estas…”, escribía en 1944, desde Chihuahua, El Santo. No firmaba como el Enmascarado de Plata, sino como “Tu maridito Rodolfo”: era para su esposa, el amor que le esperaba en la capital, a donde llegaría para ser el señor Guzmán y convertirse nuevamente en un mortal.

La carta es del Museo Antiguo del Juguete México (Mujam), lugar al que llegaron casi por azar decenas de documentos que revelan parte de la vida del ídolo del pancracio.

Cartas, fotografías, carteles, documentos personales, máscaras o ejemplares de la historieta que José G. Cruz dedicó al emblemático luchador forman parte de la colección que el espacio mostrará al público en las dos nuevas salas de exhibición que abrirá en septiembre próximo.

Se trata de documentos que hasta hoy permanecen inéditos y que por primera vez serán mostrados al público. El objetivo es rendir homenaje a la lucha libre y sus héroes, y mostrar a El Santo como el ídolo que fue.

“El Santo es la figura históricamente más reproducida en toda la historia de México y si me apuras de todo el mundo… Lo que se ha hecho acerca de El Santo es único, en México no hay nada que le llegue a El Santo”, afirma Roberto Shimizu, director del museo dedicado al juguete mexicano.

Desde los diez años, Shimizu se dedicó a reunir objetos para jugar, hoy tiene más de 45 mil. Conocido como un recolector y amante de la cultura popular, un “chacharero” de la Plaza del Ángel que se hizo de las pertenencias del ídolo a su muerte le vendió documentos indispensables para conocer la vida del máximo ídolo del ring. “Yo ya estaba medio harto, me traía un huacal con programas, cosas y volvía a la semana y me traía otras cosas”, cuenta.

Los documentos incluyen carteles de la década de los 30, cuando el Santo aún se presentaba como Rodolfo Guzmán junto a su pareja de toda la vida, Vicente Ramírez, o máscaras que ocultaron el rostro del ídolo, además de fotografías dedicadas de la lucha libre o documentos tan personales como cartas a su esposa o hijos. El Santo, cuenta Shimizu, guardaba por partida doble cada uno de los carteles de sus peleas o recortaba las notas que aparecían en los periódicos de sus encuentros, para formar su propio archivo.
El Mujam no sólo sacará sus tesoros relacionados con el ídolo plateado, también expondrá parte de la obra de José G. Cruz, el famoso caricaturista que creó el cómic de El Santo. Paisajes, retratos o afiches deportivos salidos de la mente de Cruz ocuparán una de las paredes del nuevo espacio. “Los niños trataban de aprender a leer para saber qué decía Cruz en sus historietas, todos querían conocer qué decía”, señala el director.

Juguete “piñatero”
La sala dedicada a los héroes del pancracio da paso a otro episodio del México que se está escapando. Shimizu afirma que el juguete es el “password” para abrir el archivo de las ilusiones construidas en la niñez. La pobreza podía negar privilegios, pero nunca diversión: el niño mexicano jugó con monigotes, carritos, juegos de carpintería o de té y muñecas de cartón. Dice Shimizu que ese juguete marcó una época en la historia del país.

“Hay juguete que hizo época en México: los camiones de refresco, las escuelas de perros, los luchadores, las pistolas de dardos, las pirinolas, juguetes piñateros que se elaboraban casi de manera artesanal” y que ocuparán otra de las nuevas salas del Mujam.

Cuenta el coleccionista que la elaboración de juguetes de plástico en México fue una actividad que se llevó a cabo casi de manera casera. La familia entera recolectaba plástico por todos lados, incluso ignorando las consecuencias, se llevaba de hospitales o fábricas materia prima que convertían en ilusiones baratas.

Se transformaba el plástico en líquido que era vaciado en moldes. El padre jalaba la compresora y la madre extraía el juguete que después decoraba y cortaba su rebaba; una vez seco y frío, los hijos lo llevaban a vender. Esos juguetes módicos, sin más elaboración que la de un taller casero, son  parte de la nueva sala del Mujam.


¿Dónde y cuándo?
El Museo del Juguete Antiguo México se localiza en Dr. Olvera 15, colonia Doctores, y abre de lunes a viernes de 9 a 18 horas; los sábados, de 9 a 16 horas, y los domingos, de 10 a 16 horas.

Cortesía: http://www.excelsior.com.mx y Luis Carlos Sánchez

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