jueves, 18 de julio de 2013

La historia del Espectro... ¡contada por él mismo!


Primera caída: Sus inicios
Hoy compartiré con ustedes la verdadera historia de los inicios y el retiro de Antonio Hernández El Espectro, quien fue otro de los grandes personajes de la lucha libre en México.
Existen muchas versiones que afirman que nació en la ciudad de Monterrey, que fue víctima de un ‘martinete’ y hasta la falsa versión de que fue desenmascarado por mi padre El Santo. Lo cierto es que a este singular luchador también se le conoció como ‘El Mono Verde’ y se le caracterizó por su original forma de subir al ring, transportado dentro de un ataúd por cuatro misteriosos encapuchados; también por luchar descalzo y por su original y tétrica máscara verde, de la que surgía una abundante cabellera negra.
Esta interesante historia que les presento a continuación, fue narrada personalmente por el Espectro y es un reportaje que el periodista ‘Roquita’ le realizó después de sufrir un terrible accidente en el ring, la cual fue publicada el 15 de agosto de 1963 en la revista Box y Lucha.
“Corrían los primeros meses del año de 1949 cuando mi nombre apareció en las carteleras de la Arena Roma Mérida. Entonces, me hacía llamar Jungla Cruz y luchaba destapado en los diferentes parques deportivos, tales como el Venustiano Carranza, el Plan Sexenal y el 18 de Marzo. Mi primer sueldo fueron cinco maltrechos papeles de a peso; eso nos pagaban en la lucha estrella.
Dos años después, en 1951 don Jesús Garza Hernández me mandó llamar desde Monterrey, en donde luché con mi nombre propio, o sea, el de Tony Hernández. Exhibí un estilo técnico y fui bien aceptado por la fanaticada. Por cierto, aunque muchos creen que soy originario de la Sultana del Norte, la verdad es que nací y me crié en el Distrito Federal. La publicidad me hizo aparecer como regiomontano.
En 1955, y en el mismo Monterrey, Garza Hernández me dio la oportunidad esperada: enmascarándome. Meses después ya como El Espectro, era el luchador más temible. Año y medio duré luchando por todo el interior de la República y no fue hasta el 16 de octubre de 1956 cuando llegué a esta capital (DF) y me tocó enfrentarme a una caída, a Joe Marin en la quinta lucha. Esa lucha la gané y nunca más ocupé luchas con límite de tiempo, sino estrellas y semifinales. El 23 de octubre del mismo año hice pareja con El Santo, formando con él una mancuerna que nadie podía parar.
Segunda caída: Sus inicios
“Una real fortuna fue la que gané en mis tres años como luchador enmascarado, con el nombre del Espectro. Un cuarto de millón por año, cantidad que pocos han logrado ganar y cobrar.
Mis capas me costaban un dineral, pero a mí siempre me ha gustado vestir bien, tanto arriba del ring como en los diferentes círculos de la vida social. En agosto de 1958, luchando Dorrel Dixon, Rolando Vera y Alex Romano contra Ray Mendoza, Karloff Lagarde y yo, sufrí el accidente que estuvo a punto de quitarme la vida. Medio cuerpo se me paralizó y no volví a saber de mí hasta que desperté en el hospital.
Mendoza y Lagarde fueron y han sido como mis hermanos, no se separaron para nada de mi lado hasta que me restablecí. Afortunadamente, salí bien de la operación, pero en compensación sentí que me moría para el deporte. Los médicos me habían sentenciado a no luchar nunca más. Yo me ponía triste por el horror que la sentencia implicaba, se me hacia un nudo en la garganta; dejar lo que más he querido, o sea, mi deporte y mis aficionados.
En septiembre de ese mismo de 1958 se hizo una función de beneficio para Daniel Aldana, Carlos ‘Tarzán’ López y para mí. Los dos primeros se retiraban después de haber luchado varias décadas. Yo no me retiraba, sabía que volvería, un sexto sentido me lo hacía saber. Por eso digo que para mí fue un beneficio, pero nunca un retiro definitivo.
Tercera caída: Se desenmascara él mismo
Un mes más tarde, me quité la máscara frente a los aficionados capitalinos. Había dejado de ser campeón de los semicompletos por la  misma enfermedad.
Muchos meses de fatiga, días llenos de angustia, entrenamientos conciencia, críticas, reproches. Todo tuve que aguantarlo, pero iba logrando el propósito de ejercitar los músculos adormecidos, tomar el ritmo de elasticidad de antes y así, trabajando en secreto me sentí nuevamente El Espectro.
Quise volver a luchar y se me negó el permiso y cuando por fin lo logré, una intoxicación me volvió a ‘escamotear’ el visto bueno. Me escondí en la provincia en donde los médicos me examinaron y me dieron la licencia para volver luchar, o sea, que me dieron la vida que me habían quitado.
Así, en Pachuca, Guadalajara, Tampico, Veracruz, y Tlalnepantla como en El Salvador, Guatemala, Puerto Rico, Colombia, Perú y en muchas otras partes más, volví a luchar. Los aplausos fueron la prueba máxima de que seguía viviendo. Cuando El Espectro II, mi hermano deportivo, al ver que me prohibían luchar, me pidió permiso para usar mi nombre y mi equipo, hubo varias polémicas acerca si debía o no negar ese favor. Lo cierto es que los malos entendidos ya han sido resueltos.
El Espectro II tiene madera y de la buena para ser un gran luchador, lo primordial es que es joven y tiene ganas de figurar. Como amigo es ejemplar y como compañero es inmejorable.
Muchos alegan que ya no puedo luchar porque he recibido un beneficio. Y como el dinero no se lo puedo devolver a los aficionados, propongo que durante un año daré la mitad de mi sueldo a una beneficencia o a una institución de rehabilitación o protección a la infancia, pero siempre y cuando me dejen luchar en el Distrito Federal. Mi opinión es que los aficionados capitalinos me vean y que ellos digan si puedo o no luchar”.
Según mis amigos de ‘Bajo las Capuchas’, el nombre que estaba debajo del Espectro II fue el de Gerardo Tapia, quien perdió la máscara ante Blue Demon en la ciudad de Tijuana; el tercero en usar el nombre y equipo fue Antonio Hipólito Peña Herrada, quien se presentaba como el Espectro Jr., nombre que más tarde personificó Elías Piceno, quien perdió la máscara también en Tijuana, Baja California ante Blue Demon Jr. en el año 2008.
En otros sitios de internet se dice que el nombre completo del Espectro era Antonio Hernandez (Fernández, Arrieta o Arriaga), que nació el 6 o el 9 de febrero de 1933 o de 1934 y también se dice que murió el 13 de octubre de 1993.
Yo seguiré investigando para compartirlo con ustedes en una siguiente oportunidad. Hoy por hoy, sigo en franca recuperación, y estoy feliz de saber que hasta este momento, voy muy bien, que regresaré a luchar con más fuerza que nunca, que puedo contar una historia distinta a estos personajes de la lucha libre que desafortunadamente vieron truncada su carrera luchística y no solo eso, su vida.
Además de todo esto, estoy muy feliz porque he tenido el tiempo de saludar y hablar con compañeros de antaño que han sido muy afectuosos conmigo, compañeros luchadores de los cuales tenía años de no saber nada o de no hablar con ellos, compañeros que se encuentran en diferentes ‘trincheras’ o empresas y que se han acercado a mí, incluso para contarme cómo se sigue viviendo dentro de estas empresas y, la verdad, ¡qué bueno que pertenezco al bando de los independientes! (dónde, por cierto, cada vez somos más). Nos leemos la próxima semana para que hablemos sin máscaras.

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