jueves, 21 de noviembre de 2013

Hacer un alto en el camino


Primera caída: La gira por Campeche
Estimados amigos de RÉCORD, cuando tengan esta columna en sus manos, yo estaré en la ciudad de Campeche en nuestro segundo día de gira por este hermoso y apacible estado. Antes de iniciar quiero felicitar a la Selección Mexicana por su pase al Mundial de Brasil.
El pasado 18 de noviembre estuve presente en la ciudad amurallada, junto con el licenciado Fernando Ortega Bernés, gobernador constitucional de Campeche, en la celebración de los 103 años de la Revolución Mexicana, donde sentí la hospitalidad y cariño de todos los campechanos que me hicieron sentir como en casa.
La idea era permanecer toda la semana aquí, pero tuve que regresar al DF para realizarme nuevos estudios, ahora de Rayos X, relacionados con mi columna vertebral y cuyos resultados estarán mañana viernes.
El lunes 25 realizaré una rueda de prensa para, a través de los medios, comunicarles un tema muy delicado e importante para mí: si continuaré mi actividad luchística o si tendré que hacer un alto en el camino. Esto, debido a lesiones que han aparecido en los recientes estudios de resonancia magnética realizados en mi columna vertebral, lo cual me tiene sumamente incierto, pues no tengo ningún tipo de dolor; sin embargo, sí se han presentado avisos contundentes y por esa razón asistí a hacerme los chequeos.
Por prescripción médica, ayer por la noche no pude luchar y mi lugar lo tomó L.A. Park. Afortunadamente, el público comprendió la situación por la que atravieso en estos momentos y estuve firmando autógrafos y tomándome fotos con todos los asistentes.

Segunda caída: Camadas de los luchadores
Si me remonto a años anteriores, puedo hacer un recuento de las lesiones más comunes de la primera generación de luchadores que al final de sus carreras no tuvieron la suerte de irse ilesos. Muchos se retiraron muy lastimados y otros más, se retiraron por una severa lesión.
Aún así, para esta camada de luchadores, las carreras eran longevas. Aquí es donde comprobamos que la lucha libre es un deporte de contacto sumamente peligroso y también que el tiempo no pasa en vano y siempre nos cobra la factura.
Un atinado cometario que me hizo mi compañero y buen amigo Baby Richard fue el hecho de que los luchadores de antaño se lastimaban menos y la razón, desde su punto de vista, era porque luchaban más a ras de lona y ejecutaban menos lances. Esto lo reflexioné y estoy de acuerdo con él, pues en la actualidad las carreras de los luchadores son más cortas y es porque hoy en la lucha libre, 80 por ciento de los luchadores ya no luchan a ras de lona y ejecutan lances indiscutiblemente más peligrosos en donde se golpean la cabeza, la espalda y las piernas; soportan impactos de alturas mayores a los cuatro metros.
Muchos luchadores de las primeras 3 generaciones desde Yaqui Joe, Bobby Sampson, Firpo Segura, Chico Casasola, Black Guzmán, Rito Romero, El Santo, pasando por Blue Demon, El Gladiador, Huracán Ramirez, hasta luchadores como Mil Máscaras, René Guajardo, Ray Mendoza, Dr. Wagner o el Solitario, sufrían lesiones muy comunes de ese entonces y éstas eran en cuello, codos y rodillas.
Incluso, algo que caracterizaba a esa generación de luchadores eran las orejas de ‘coliflor’. A pesar de luchar a ras de lona, algo que contribuía también a estas lesiones eran los pésimos cuadriláteros que servían lo mismo para box que para lucha libre; eran muy duros, no había protección en los esquineros ni en las cuerdas de mecate que se utilizaban. Ellos, rara vez se recargaban en ellas.
En ese entonces había luchadores que sufrían otro tipo de lesiones en hombros, cuello, tobillos y lumbares y esto era debido a su espectacular estilo como Black Shadow, Gorilita Flores, Rayo de Jalisco, Alberto Muñoz o Estrella Blanca.
Siguió una tercera y nueva generación de luchadores que, sin olvidar la lucha tradicional a ras de lona, buscaron un estilo más temerario volando y haciendo saltos mortales como fueron El Matemático, Gallo Tapado o Black Man. De esta misma generación aparecían otras lesiones en la frente y en la espalda, debido a la novedad de tomar objetos como una silla y golpearse con ella la cabeza hasta hacerse sangrar como sucedió con Perro Aguayo, Sangre Chicana, El Signo, Texano, los Brazos o los Villanos.
Estos últimos también empezaron a utilizar una gran variedad de ‘suplex’ aplicados desde la lona o desde la tercera cuerda, lugar de donde también se lanzaban espectaculares sentones al centro de ring, como lo hacía el Villano III o la famosa ‘Patada Charra’ del As Charro, lanzada desde la tercera cuerda hacia las tarimas. Ambos castigos lesionaron a sus ejecutores directamente en la cadera.
Yo pertenezco a una cuarta generación de luchadores de la que surgieron espectaculares elementos como Súper Astro, Oro o Stuka, junto con el Negro Casas, Fuerza Guerrera, Blue Panther, Black Terry, Atlantis y Rey Misterio, entre muchos más, y estamos apadrinando a los jóvenes de la siguiente generación que dio inicio, si no estoy equivocado, con luchadores como Místico y Volador Jr.
La mayoría de estos jóvenes creen equivocadamente que la lucha libre es volar y hacer piruetas, desconociendo que sus lesiones son más graves y en consecuencia sus carreras profesionales serán más cortas que las nuestras, que también han sido más cortas que las de anteriores generaciones.

Tercera caída: El valor de aceptar el paso de los años
Para mí no ha sido nada fácil asimilar que el paso de los años es inevitable. Si para una persona que no se dedica a mi profesión es difícil, ahora imagínense como deportista. Sin embargo, hoy debo de aceptar que los golpes y lesiones de 31 años están causando estragos. Esto inició en el mes de junio cuando por primera vez en mi vida fui intervenido quirúrgicamente de algo ¡ni de anginas me habían operado! Verdaderamente he sido siempre un hombre muy fuerte y sano, pero por lo que veo, el cuerpo también tiene caducidad.
Hoy estoy intentando ver las cosas de la manera más positiva posible, sin reprochar ni cuestionar a Dios. Estoy convencido que Él sabe siempre lo que nos manda y sé que no se equivoca.
En estos días de incertidumbre he contado con el apoyo incondicional de mi familia: mi esposa y mis dos hijos menores, de mis queridos amigos (que son pocos, pero muy amados), de mis sobrinos, abogados y también he estado hablando con un compañero muy querido: Rey Misterio, quien con serenidad y experiencia me ha dicho que escuche a mi cuerpo, que me cuide, que me atienda, incluso que me opere, pues él no hizo caso de las indicaciones de los doctores y continuó luchando, nunca se operó y ahora, lamentablemente, tiene 4 años y 3 meses postrado en una silla de ruedas.
Hay que seguir las recomendaciones de los médicos. Reflexiono y valoro al máximo todas las bendiciones que Dios me manda. Es difícil entender a otros más jóvenes como Rey Misterio Jr. y Sin Cara, quienes están muy lastimados, y continúan luchando a pesar de los fuertes dolores, así que he tomado las cosas como me las indicaron 4 expertos neurocirujanos, y como bien me lo dijeron, soy muy afortunado al recibir este aviso en mi cuerpo y tomar la difícil decisión de parar.
No quiero adelantar los hechos de mencionar un retiro definitivo ¡no! Estoy en espera de un diagnostico preciso, son días muy difíciles y mi pensamiento fundamental es la fe en Dios y el agradecimiento por todas las grandezas que he recibido en mi vida, sobre todo el amor de mi público. Nos leemos la próxima semana para que hablemos sin máscaras.

By El hijo del Santo

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