jueves, 7 de noviembre de 2013

Primera llamada


Primera caída: El polifacético Santo
Cuando descubrí que mi padre era El Santo ya no quería separarme de él en ningún momento y empecé a acompañarlo a las diferentes funciones de lucha libre, pero también (ante mi sorpresa), íbamos a otros recintos como los Estudios Churubusco y los Estudios América, a diferentes plazas de toros a estadios de beisbol y a distintos teatros en donde no iba a ver lucha libre.
Así, mi admiración crecía cada día más hacia él porque no sólo luchaba en un ring, también sabía torear, jugar beisbol y actuar.
Por ejemplo, en las plazas de toros, (tema del cual ya antes le había platicado en esta columna), El Santo partía plaza acompañado por algunos luchadores y con sus queridos compañeros y amigos, Carlos Suárez y don Gaspar Henaine Capulina, con quien lograba llenos impresionantes en las diferentes plazas de toros en donde se presentaban y alternaban en las novilladas, mejor conocidas como ‘charlotadas de toros’, que consisten en torear a los novillos y hacer reír a los asistentes, aunque, no por ello, los participantes no corrían el peligro de ser corneados o golpeados por uno de los animales.
En el primer tercio, toreaban a las becerras con capote, en el segundo tercio toreaban con la muleta y en el tercer tercio de la lidia, Capulina hacía cosas chuscas con las vaquillas, mientras que El Santo, por su parte, luchaba cuerpo a cuerpo con ellas hasta dominarlas con sus piernas y rendirlas con la llave a Caballo para así evitar que fueran sacrificadas.
Los días 1 de mayo, en el extinto Parque del Seguro Social, lo que hoy es Parque Delta, se registraban impresionantes llenos de más de 25 mil espectadores ya que cada año, se celebraba el partido entre Cómicos de la ANDA vs Cronistas de Beisbol, previo al clásico entre Diablos Rojos de México y los Tigres. El equipo de los cómicos estaba integrado por Ponponio, Kikaro, el Gordo Alvarado, Tin Tán, Manolin y Shilinsky, el Harapos, el enano Santanón, Chelelo, la India María, Chabelo y El Santo, entre muchos comediantes más.
Mi padre, sin ser comediante, participaba con este nutrido grupo para reforzar al equipo y divertir a la gente. El Santo era pitcher y en algún momento del partido hacia un ‘sketch’ en donde se enfrentaba a un supuesto aficionado que era don Ismael Ramirez, luchador profesional.
El partido en general era de broma, pues los cómicos hacían un sin fin de trampas que eran aceptadas por los árbitros y el público que reía a carcajadas.
Segunda caída: ¿Las historias se repiten?
Para mí, era de lo más normal ver a mi padre en todos estos eventos artísticos, rodeado no sólo de luchadores y otros deportistas, sino también por todos estos inolvidables comediantes que fueron parte importante de sus actividades profesionales.
Cuando ya entrenaba lucha libre con el profesor Rafael Salamanca, mi padre, con el Mago Yeo, tenía su espectáculo de escapismo en el Teatro Blanquita, lugar en el que alternaba con los Churumbeles de España, Ignacio López Tarso, Pompín Iglesias, Enrique Guzmán o la Sonora Santanera, entre muchos otros artistas y comediantes que integraban al exitoso elenco.
Esto mi padre lo inició muchos años atrás cuando viajaba con las famosas ‘Caravanas Corona’, visitando casi todos los estados de la República Mexicana, presentándose regularmente en teatros y auditorios con el famoso ‘Teatro de Revista’, muy similar a lo que terminó haciendo en el Teatro Blanquita, con la diferencia de que no realizaba aún escapismo, sino que tenía montado un show titulado ‘Silencio, Cámara, Acción’, donde se le mostraba al público cómo se realiza una película.
Sin duda, las historias se repiten. Recuerdo que antes de debutar como luchador profesional, realicé junto con mi padre, una temporada en el Teatro Blanquita de Guadalajara, en junio de 1982, en la cual él presentaba su show de escapismo y yo el ‘sketch’ que mi padre había hecho por muchos años de ‘Silencio, Cámara, Acción’.
La temporada terminó y el Mago Yeo quería hacer una gira por el estado de Jalisco pero mi padre le sugirió que continuara realizando yo el escapismo y fue así que tuve que aprender a quitarme las cadenas y candados de encima; a desatar los costales de manta en donde el mago me metía. Tuve que aprender todos y cada uno de los secretos de esta peligrosa actividad.
Después, el 28 de febrero de 1999, un sueño más se vio realizado cuando en el Lienzo Charro de Ezequiel Montes, Querétaro, debuté con mi espectáculo taurino ‘Los Gladiadores del Ruedo’, donde pude torear tal y como lo hizo El Santo aunque, la verdad es que lo mío, lo mío es luchar.
Tercera caída: Mi nueva experiencia
Ahora, en esta nueva experiencia que viví recientemente en ‘El Tenorio Cómico’, los nervios se intensificaban cada vez más. No bastaba el haber ensayado toda la semana y aprenderme de memoria los diálogos que tendría que decir. Me asombró mucho ver la enorme facilidad que tienen actores y comediantes para aprender de memoria todos sus diálogos y decirlos sin equivocarse y, además, esa gran capacidad y facilidad de improvisar.
No es fácil estar en un escenario y alternar con actores y comediantes como Freddy y Germán Ortega, Arath de la Torre, el Costeño o Julio Alegría, que tienen una gran trayectoria, y a quienes les respalda una vasta experiencia que los hace poseedores de todas las tablas que se necesitan para triunfar en teatro, y más de comedia.
Es posible que ellos piensen lo mismo de mí como luchador profesional y admiren mi trabajo  y la facilidad que tengo para realizarlo, por ello existe una mutua admiración y un enorme respeto por nuestros diferentes trabajos. Y es el caso de Daniel Bisogno que tiene años como conductor y productor.
Cuando participaba con mi padre en películas y programas de TV, aprendí a memorizar. Mi padre me hacía repasar todos los días los diálogos de mi script y me daba ‘el pie’ para saber en qué momento tenía que hablar. Todo era de memoria.
En la TV existe la ventaja del apuntador y escuchar tus líneas, pero yo no estoy acostumbrado a este aparato y prefiero hacerlo a la vieja escuela: ¡de memoria! En este mágico mundo artístico se aprende a ser disciplinado. Las cualidades más importantes que se deben poseer (quizá como en cualquier profesión) son la puntualidad, el profesionalismo, la práctica, el estudio, el ensayo y el respeto a tus compañeros.
Ésta ha sido una nueva y extraordinaria experiencia totalmente distinta al cine, radio o televisión y aunque había realizado ‘sketchs’ cómicos en TV con Eugenio Derbez e Israel Jaitovich, este fue un verdadero reto para mí y una difícil decisión que, finalmente, acepté porque recordé todos los momentos que viví con mi padre en sus diferentes espectáculos y en nada desacredita a mi personaje.
Es más, mi representante hace mucho tiene una obra de teatro preparada para mi y creo que tal vez ya llegó el momento de pensar en montarla. Claro, nos gustaría ir de la mano de mis ‘padrinos teatrales’, los Mascabrothers y Alex Gou el Zar del Teatro en México y productor de grandes puestas en escena.
La historia se repite, sólo espero que después de hacer teatro yo no muera como mi padre, pues tengo aún muchísimo por hacer. Nos leemos la próxima semana para que hablemos sin máscaras.

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