viernes, 14 de febrero de 2014

Santo: Leyenda inmortal de la Lucha Libre


"En esta época en que la maldad de los hombres busca su propia destrucción, él estará siempre al servicio del bien y la justicia."
Un superhéroe de carne y hueso rodeado siempre de bellas y atrevidas mujeres. Ya fuera luchando contra brujas y profanadores de tumbas o salvando al mundo de las temibles momias de Guanajuato. Lo mismo en automóviles que ahora son clásicos y usando una tecnología muy avanzada para su tiempo. Siempre luchando a puño limpio, Santo, el enmascarado de plata es una leyenda que al paso de los años sigue vigente en el corazón de sus admiradores. 
Si bien el séptimo arte catapultó al Santo a la fama internacional, convirtiéndolo en una leyenda del cine de culto de clase B, fue la lucha libre donde se forjó el personaje. Antes que estrella de cine, el enmascarado de plata fue estrella del mundo de las llaves y contrallaves y de los lances acrobáticos que hacían a la afición enardecida corear su nombre.



Inició como rudo cuando en su primera lucha bajo la tapa plateada, al verse superado ampliamente por su adversario El Lobo Negro, pierde los estribos y recurre a la violencia extrema y a los golpes prohibidos. En un hecho inédito en México, el réferi lo descalifica causando la impresión del público y sobre todo la curiosidad y admiración hacia el nuevo rudo. Posteriormente hace el cambio al bando técnico ganándose aún más el cariño de la afición y convirtiéndose en ídolo y en ejemplo a seguir por chicos y grandes.


En sus casi cuarenta años de carrera luchística, nunca perdió su máscara en combate lo cual contribuyó a reforzar su status como personaje de culto y leyenda del pancracio mundial dando pie a leyendas urbanas como la que decía que nunca se la quitaba, u otras más piadosas como que en las arenas dejaba cobrar primero a los luchadores menos conocidos siendo él el último que recibía su emolumento.

Es de todos sabido que su calidad humana era mayor incluso que su calidad luchística, la cual demostró siempre a carta cabal con sus compañeros cuando éstos lo necesitaron. Incluso con los aficionados ya que una anécdota cuenta que un hombre fue a buscarlo para pedirle que actuara en una función a beneficio de su esposa quien requería una costosa operación. No solo participó en el espectáculo sino que aceptó como pago solo una torta y un refresco por su actuación.

Don Rodolfo Guzmán Huerta nos dejó físicamente el 5 de Febrero de 1984 dando paso a la leyenda que se encargó de formar. Miles de admiradores con lágrimas en los ojos lo acompañaron a su última morada pagando su homenaje al héroe de mil batallas, al esposo, al padre de familia, pero sobre todo al ser humano. El Santo, personaje inmortal que ha trascendido fronteras en el espacio y tiempo, siendo su hijo Jorge, El Hijo del Santo, quien ha continuado haciendo crecer este legado en los encordados y fuera de ellos durante estos treinta años en los que se atisba ya el surgimiento de la tercera generación de la leyenda: Santo Jr., y es que la herencia plateada está destinada a perdurar por toda la eternidad. 

¡¡¡¡Santo!!!!    ¡¡¡¡Santo!!!!    ¡¡¡¡Santo!!!!
 
Cortesía:  http://columnaclandestina.blogspot.com y Agente 4-4-2

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