viernes, 25 de abril de 2014

La infancia de un humilde niño que soñó con ser luchador




Primera caída:

Los primeros años

Estimados amigos, antes de iniciar esta entrega, deseo que hayan pasado una feliz y tranquila Semana Santa y aprovecho para aclarar un dato de la nota de la semana pasada, en donde escribí que Dick Angelo había desenmascarado a Estrella Blanca; no me expliqué bien: sí lo hizo, pero no de manera legal, ya que en más de una ocasión le arrancó la máscara, pero no en una lucha de apuesta. Estrella Blanca jamás ha perdido su máscara y aunque ahora está retirado se fue de su actividad luchística con esa enorme satisfacción.

Siempre me es muy grato compartir con ustedes las historias de los grandes personajes de nuestra lucha libre mexicana y, además, lo hago porque ustedes diario, vía Facebook y Twitter, me hacen alguna petición al respecto. La de hoy es de un gran luchador que aún está activo y que para mí ha sido un rival, un maestro y un mejor amigo, se trata de Blue Panther.

Genaro Vázquez Nevárez nació el 18 de octubre de 1960 en Gómez Palacio, Durango, ciudad que en ese entonces era una pequeña población agrícola. Creció dentro de una familia muy humilde en la que su mamá era el sostén y pilar principal de su hogar, ya que su padre no vivía con ellos. Para él, el motivo por el cual sus padres se separaron no tiene importancia, sin embargo la educación, las buenas costumbres y el amor siempre estuvieron presentes, así como las necesidades económicas que obligaron a este inquieto niño a trabajar desde muy temprana edad. Fue el menor de siete hermanos; cuatro mujeres y tres hombres.

Dentro del mercado "José Ramón Valdez" (que aún existe como tal), su madre tenía una fondita en donde vendía comida, lugar en el que el Maestro Lagunero se crió y vivió momentos inolvidables de su infancia en compañía de una infinidad de amigos de todas las edades, a quienes en la actualidad visita cuando va a su querido Gómez Palacio. Muchos ya tienen hijos y hasta nietos.

Cuando era niño, el primer juguete que su mamá le regaló era una carreta blanca con un caballo negro de plástico y un muñequito encima, que era el cochero, y Genaro decía que ese muñequito era el carbonero, un hombre que surtía carbón en las fondas del mercado.

Desde los seis años ya sabía leer, escribir y hacer sumas y restas, pues dentro del mercado era una necesidad hacer cuentas mentalmente sin utilizar papel ni lápiz, así que entró directamente al primer año de primaria a la edad de siete años, en la escuela Bruno Martínez, situada a unas cuadras del mercado. Por las tardes trabajaba ayudando a su madre a pelar papas y cebollas, y era cargador en la tienda 'El Triunfo', propiedad de su padrino Quico, un hombre que le brindó siempre su apoyo cuando él lo necesitó.
En otras ocasiones limpiaba los baños públicos, hacia mandados a todos los locatarios, vendía chicles y boleaba zapatos; trabajaba de lo que fuera, era necesario hacerlo para ayudar a su mamá con algunos pesos más. Fue un niño hiperactivo y temerario. En su adolescencia uno de sus juegos preferidos, en compañía de su grupo de amigos del cual era líder, era esperar el tren que regularmente iba o venía de Ciudad Juárez y al tenerlo cerca, corrían tras el y cuando lograban alcanzarlo, trepaban de un salto para pasar brincando de un vagón a otro desafiando el peligro.

Ustedes se preguntaran como sé todo esto, pues quiero que sepan que lo sé porque él mismo me lo platicó, así como muchas cosas más que a lo largo de viajes y giras el tiempo nos daba oportunidad de compartir nuestras historias. Esta no es información de Wikipedia, que sigue teniendo información y fechas equivocadas, por lo menos de mi persona y personaje.

Segunda caída:

Sus primeros contactos con la lucha libre

Si había el dinero suficiente y la oportunidad de ir a la Matiné 2 x 1, Genaro iba al cine Palacio, en donde proyectaban las películas de Tin Tan, Pedro Infante y El Santo, y con las de mi padre nació su interés por la lucha libre, deporte del que empezó a conocer más gracias a que doña Kata, una señora que tenía un puesto de periódicos en el mercado y le permitía hojear las revistas Arena, Nocaut, Box y Lucha y Lucha Libre.

Tiempo después, su hermano debutó como luchador profesional bajo el nombre de 'El Carnicerito López' en la Arena Masiste; él se impactó mucho al ver por primera vez una función de lucha libre y, además, a su hermano subiendo al ring ataviado con unos viejos calzoncillos, unos tenis y una toalla enredada en el cuello. Al paso del tiempo su hermano se fue olvidando de esta profesión y continuó su oficio de carnicero, pero Genaro no quitó el dedo del renglón y decidió convertirse en luchador profesional, así que gracias a su perseverancia llegó al Deportivo Ferrocarrilero, en donde hacía luchas el Moro (papá del Espanto Jr). Entonces tenía 14 años y con un amigo de nombre Miguel, se puso a entrenar en este deportivo. El tal Miguel sólo aguantó un día de entrenamiento, sin embargo, Genaro los continuó a pesar de las palizas que le daba un maestro de nombre Héctor López.

Cuando se sintió preparado y aprendió, organizaba funciones en la calle en donde improvisaba un ring con cuerdas de mecate y, como buen líder, ponía a luchar a sus amigos a quienes siempre derrotaba, pues él ya tenía suficientes conocimientos y sabía aplicar algunas llaves de lucha libre, independientemente de que tenía mucha fuerza.

La gente se divertía y a cambio les aventaba dinero por su actuación. Tiempo después conoció a un gran luchador originario de la Laguna, 'El Halcón Suriano', quien fue su verdadero maestro y mentor. El 'chaparrito', como le llamaba de cariño, no sólo fue su maestro en lucha, también fue su guía y su imagen paterna, le dio muchos consejos y le inculcó importantes valores morales.

En determinado momento de su vida lo ubicó y lo hizo poner los pies sobre la tierra, ya que llegó un momento en que se sentía intocable.
Por estas razones Genaro Vázquez está sumamente agradecido con el Halcón Suriano, quien le dio el visto bueno para poder iniciar su carrera profesional cuando apenas había cumplido los 17 años.

Tercera caída:

Su debut profesional

Se realizó al fin el sueño de debutar como luchador. Su primer nombre fue 'El Cachorro' y esto sucedió en Gómez Palacio, enfrentando y derrotando a un luchador de nombre El Genio, y a pesar de que esa lucha no se la pagaron, continuó su carrera picando piedra y seguro de que algún día iba a llegar muy lejos.

En Delicias, Chihuahua, ya se encontró con otro luchador que se llamaba el 'Cachorro Valderrama', y como era ídolo local, no permitió que Genaro luchara con el nombre que estaba usando y entonces lo tuvo que cambiar, así que esa noche subió como la Pantera Azul, ya que su máscara de Cachorro semejaba a una pantera.

Después se enteró que ya existía otro luchador con el nombre de La Pantera Azul y, para evitar problemas, la mejor solución fue ponerse el mismo nombre, pero en inglés. Y de esta manera nació Blue Panther.

Esto sucedió el jueves 8 de octubre de 1978 en la Arena Olímpico Laguna y entonces sí recibió su primer sueldo, que fue de 200 pesos.

En realidad era muy poco, pero para él era un dineral comparado con lo que ganaba en el mercado.
Es de esta manera como empieza la ascendente carrera luchística de más de 35 años del Maestro Lagunero Blue Panther, que en otra ocasión compartiré con ustedes.

Panther fue un acérrimo rival de El Hijo del Santo, pero también fue un gran maestro, luchísticamente hablando.
Incluso, recuerdo que en una entrevista me preguntaron que con quién no expondría mi máscara y la respuesta fue Blue Panther, porque podría ser un buen amigo abajo del ring, pero arriba yo sabía que haría hasta lo imposible por quitarme mi preciada máscara.
Este hombre es un excelente hijo, buen padre y esposo y puedo afirmar, sin duda alguna, que Genaro Vázquez Nevárez es un sincero y gran amigo mío.

"Tengo muchos compañeros, yo no me quito la camiseta por cualquiera, tengo amigos entrañables a quienes les hablo con verdad y con amor", ha dicho Blue Panther. Nos leemos la próxima semana para que hablemos sin máscaras.

By El Hijo del Santo

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