viernes, 30 de mayo de 2014

Ray Mendoza 'El Indio Salvaje'


Primera caída: El Potro de Oro
Hablar de la vida de los grandes luchadores de la historia de este deporte espectáculo requiere de muchas páginas, sin embargo en esta columna siempre procuro compartir los acontecimientos más importantes o lo desconocido de nuestros conocidos.
Hoy hablaremos de uno de los luchadores más lastimados que han existido y quien a pesar de tantas lesiones, jamás escatimo esfuerzo en su desempeño sobre un ring: Ray Mendoza, quien siempre se entregó al ciento por ciento en cada combate gracias a su coraje y empeño, ganando el odio y el cariño de los aficionados y demostrando ser un gran profesional.
Tuve la oportunidad de viajar al extranjero con don José Díaz Velázquez, 'Ray Mendoza'. En una ocasión fuimos juntos a la ciudad de Panamá, en donde fungió como réferi en una lucha de campeonato mundial entre Negro Casas y su servidor.
En otra oportunidad, viajamos a Los Ángeles, California, y Ray también fue réferi del encuentro de máscara contra cabellera entre Casas y yo. Esto sucedió el 18 de julio de 1987 en el Olympic Auditorium. Entonces, yo aprovechaba estos viajes para platicar y hacerle preguntas a este experimentado hombre, preguntas que jamás le hice a mi padre. Ray, con sus ojos impregnados de nostalgia, compartió conmigo momentos que lograron arrancarle algunas lágrimas cuando los recordó.
"A los 46 años de edad, había alcanzado una de las muchas metas que me había propuesto en mi carrera. El 2 de agosto de 1967, reconquisté el Campeonato Mundial de peso Semicompleto y así también me convertí en doble campeón Mundial Medio.
"Era rudo, pero la gente me quería por haber vencido a luchadores como Dorrel Dixon, René Guajardo, Murciélago Velázquez y Pepe Mendieta, así que por influencia de mis hijos decidí convertirme en un luchador técnico, pues como rudo tuve muchos problemas con la Comisión de Box y Lucha Libre ya que me suspendieron muchas veces y me multaron porque decían que me pasaba de sanguinario. También tuve problemas con la policía en muchos lugares de la República Mexicana porque me defendía del público cuando me agredían".

Segunda caída: Un gran profesional
"En muchas ocasiones cuando regresaba a casa con enormes heridas y contusiones en el rostro, apenas y me reconocían mi esposa y mis hijos. Pepe, Chucho y Arturo eran muy chiquillos y se ponían tristes al verme tan golpeado. Era tal mi ritmo de trabajo que aún lastimado tomaba un baño, comía una rebanada de sandía, preparaba mi ropa de combate y me despedía con mi maleta en la mano para viajar en incómodas camionetas y cumplir puntualmente las citas de programación, en ocasiones inhumanas, y así dedicar las 24 horas del día al ring y viajar.
"En cierta ocasión tuve la oportunidad de viajar a la ciudad de Chicago. Los muchachos que andaban por allá hablaban de buenas ganancias en dólares y se iban a Estados Unidos para ganar un poco más de dinero.
"Pensé que era buena idea ir y ejercer mi derecho de ampliar el horizonte de mi carrera para triunfar en el extranjero. Era el año de 1969 y en ese tiempo yo era el caballito de batalla de la EMLL (Empresa Mexicana de Lucha Libre).
"En la Arena México, los luchadores no teníamos derecho a la libre contratación y si lo hacíamos, nos castigaban y nos catalogaban como rebeldes. Así que preferí renunciar al campeonato mundial semicompleto, entregar el cinturón y dejar las puertas abiertas, para así evitar malos entendidos.
"Y valió la pena ya que logré triunfar en aquella temporada que daba inicio el 21 de noviembre de 1969 en Chicago. A pesar de que en México ya era técnico, me presenté como rudo y alterné con otros mexicanos que no agachaban la cabeza ante las amenazas de la Arena México.
"Por aquellos rumbos estaban luchadores como Black Shadow, Buddy Montes, el Espectro I, Cavernario Galindo y Dick Ángelo, entre otros que no recuerdo ahora. Afortunadamente, logré mi objetivo al viajar a Chicago, no sólo gane una importante cantidad de dólares, también triunfé y me convertí en el rudo más solicitado en EU.
"A mi regreso a México, fui recibido con los brazos abiertos por don Salvador Lutteroth y por la afición de la Arena México y me presenté nuevamente como técnico. ¡La gente me quería mucho, mi muchacho!", me decía siempre. "Tiempo después me contrataron en California y luché en Los Ángeles, en Bakersfield, en San Bernardino, en San Diego y en diferentes estados de la Unión Americana.

Tercera caída: Luchas inolvidables
"Mi maestro de lucha fue un luchador retirado que se llamaba Ray Carrasco y se sentía orgulloso de mí porque decía que desde mis inicios me había caracterizado por ser un buen luchador, por armar grandes broncas y escenificar encuentros sangrientos.
"Fue precisamente aquí, en este Olympic Auditorium de Los Ángeles, cuando realicé fuera de mi país una de las defensas más importantes en mi carrera defendiendo el Campeonato Mundial Semicompleto por acuerdo de la National Wrestling Alliance (NWA) ante el Ciclón Venezolano, a quien derroté en dos caídas al hilo.
"Una de mis derrotas memorables sucedió el 10 de noviembre de 1967 en la Arena México y fue memorable por dos motivos: el primero porque iba acompañado por tu papá y el segundo porque perdimos en dos caídas al hilo ante El Ángel Blanco y Dr. Wagner. Los aficionados me culparon porque se me recrudeció una lesión en la rodilla y por eso, según ellos, perdimos. El siguiente viernes expuse el campeonato contra El Ángel Blanco y recuperé a mi afición al derrotar a mi rival en tres caídas.
"Esa noche, la prensa me incluyó dentro de un selecto grupo denominado 'Los Luchadores de Hierro'. Otra lucha que recuerdo con satisfacción fue aquella que sostuve contra Emilio Charles en la Arena Coliseo de la Ciudad de México, fue catalogada como la lucha más sangrienta.
"Íbamos en la tercera lucha del programa y tenía pocos meses de haber debutado con el nombre de Ray Mendoza, pues había utilizado otros nombres con anterioridad.
"El de Ray lo elegí por mi profesor y el Mendoza porque ése era el apellido de mi querida esposa Lupita, quien siempre con su voz y bendiciones me traía calma y suerte en cada lucha. Aquel 8 de junio de 1956 fue una lucha a una sola caída.
"Yo había tenido luchas sangrientas contra el Halcón Negro y contra Raúl Reyes, pero nunca como ésta, en donde le rompí la nariz a Charles, quien era un maestro y un luchador con enorme técnica y que cuando se vio ensangrentado se fue como una fiera sobre mí y golpeo mi rostro con el puño, hasta que logró hacerme una gran herida en la ceja y yo no me dejé, así que durante los 20 minutos que duró la lucha los dos peleamos como salvajes.
"Cuando sentí que Emilio me estaba dominando, reaccioné y recordé mis tiempos de boxeador y con un recto en plena barbilla logré noquearlo y le apliqué un doloroso 'Cangrejo' que no soportó y se rindió.
"Pero la cosa no quedó ahí, pues Emilio Charles aún así, se levantó y se me fue encima, nos seguimos golpeando hasta que intervinieron los comisionados, la policía y el público.
"Muchas veces, la gloria es una pesadilla": Ray Mendoza.

Nos leemos la próxima semana para que hablemos sin máscaras.

By El Hijo del Santo

1 comentario:

  1. Genial articulo Santo me quede picado gracias... salud por el gran RAY MENDOZA y su dinastia imperial ademas de que Ray siempre recibio alos extrangeros y los dejaba calientitos que bien un grande una verdadera leyenda....

    ResponderEliminar

PODCAST BAJO LAS CAPUCHAS