Las hazañas de los luchadores se escriben sobre el cuadrilátero. Ahí,
los triunfos se acumulan hasta convertir a un gladiador en figura, y
con el paso del tiempo, adquieren tintes de leyenda.
En el camino al estrellato, su manera de luchar, gestos y actitudes
forman su esencia hasta ganarse motes con los que son inmortalizados
para la eternidad.
Así, cuando se menciona al Ídolo de los Niños, cualquier aficionado
sabe que se trata de Atlantis; o cuando se recuerdan las batallas de
Canek, es ineludible identificarlo como El Príncipe Maya.
Precursor de la lucha aérea, El Geniecillo Azul, Lizmark, marcó una
época de gloria con su espectacular equipo y hermosa capucha.
Emilio Charles, quien falleció hace unos meses, no hubiera tenido el
mismo éxito como rufián sin el mote de El Rey del Beatiful, gracias a su
codiciada melena.
El Veneno Verde, Fishman, confirmó que su poder era mortal cuando
acabó en semanas consecutivas con las incógnitas de El Cobarde y Sangre
Chicana, quien a partir de ese momento se convirtió en El Amo del
Escándalo, y desató toda su furia en grandes batallas en las que
defendió su preciada cabellera.
La lista es interminable, pero en ella no puede faltar Dr. Wagner
Júnior, El Galeno del Mal, quien ha sabido mantener el personaje que su
padre le heredó, con una fuerte presencia y personalidad, únicas en el
pancracio mexicano.
APODOS LEGENDARIOS
El Jefe Indio, Dedos Chuecos nunca se imaginó que sería el iniciador
de la dinastía de los Villanos, que se ha convertido en una de las más
reconocidas en la historia.
Aníbal, La Saeta Azul o Guerrero Cartaginés, fue un luchador que hizo
de la elegancia sobre el ring su carta de presentación, luchó por casi
tres décadas hasta que partió a la arena celestial en 1994.
Pero si hablar de leyendas se trata: Black Shadow, El Hombre de Goma,
fue el primer gran luchador aéreo, quien, a pesar de perder la máscara
con Santo, El Enmascarado de Plata, no detuvo su crecimiento hasta
convertirse en leyenda.
En la década de los 90. Varios luchadores coliseínos se ganaron a
pulso la etiqueta de figuras. Nació así El Pirata Morgan, quien se auto
nombró como El Mejor Luchador del Mundo.
Octagón impactó con su agilidad sobre las cuerdas hasta ser
identificado como El Amo de los Ocho Ángulos; De menos trascendencia,
Jaque Mate, El Hombre de la Jugada Mortal, destacó junto a los
Intocables, donde mandaba Pierroth Jr.
No hay duda de que El Bocazas marcó un parteaguas en la lucha libre
mexicana. El maloso se adelantó a su época e hizo del micrófono una arma
poderosa para intimidar a sus oponentes.
Otros, como Santo (El Enmascarado de Plata), Mil Máscaras (Mr. Personalidad), Tinieblas (El Gigante
Sabio), Blue Demon (El Manotas) y El Príncipe de Seda, Huracán Ramírez,
no requieren mayor presentación, son iconos de los cuadriláteros que
dejaron huella.
LOS HÉROES MODERNOS
Es complicado encontrar motes de peso entre los luchadores actuales,
quizá los más llamativos recaen en estetas como Míster Niebla, quien
como El Apestoso revolucionó la rudeza con su grupo de la Peste Negra,
junto a los hermanos Casas.
Su gran rival se llama Shocker, quien como El Mil Por Ciento Guapo,
ha sido un estandarte, en las empresas donde ha trabajado y se mantiene
vigente en el medio hasta la fecha.
Por su parte, el heredero de El Volador, a quien la hacen faltan
triunfos importantes sobre el ring, cambió de bando y ahora es conocido
como El Depredador del Aire, un auténtico dolor de cabeza para los
científicos y un luchador con los atributos para ser un auténtico ídolo
de las multitudes.
Mientras que entre los exóticos, La Fresa Salvaje, Máximo, se abrió
paso en el CMLL para posicionar su personaje, cuando el concepto parecía
caducado.
Cortesía de: pulsoslp.com.mx

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